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martes, 22 de agosto de 2017

Sobre la expresión “matrimonio igualitario”



La noción de “matrimonio igualitario” lleva consigo la idea de que exista el “matrimonio no igualitario” 

No parece fácil indicar en qué momento y con qué sentido empezó a circular la expresión “matrimonio igualitario” (o paritario), usada con frecuencia en debates sobre leyes acerca del matrimonio. Seguramente tampoco será fácil establecer si tal expresión tiene un significado   condividido o si se usa con diversos significados.

Lo que sí resulta posible es afirmar que la noción de “matrimonio igualitario” lleva consigo la idea de que exista el “matrimonio no igualitario” o “matrimonio igualitario” o “matrimonio desigual”. También sobre estas nociones podrá haber diversos sentidos y significados.

Pensemos en un modo de entender el “matrimonio igualitario” como una expresión usada para defender el acceso a un pacto o acuerdo entre dos personas del mismo sexo con derechos iguales a tal pacto o acuerdo entre dos personas de sexo diferente.

Entender así el “matrimonio igualitario” implicará que el “matrimonio desigual” (o no igualitario) sería aquel que no permita acceder al mismo a las personas del mismo sexo. O también se podría entender como “matrimonio desigual” a aquel que se diese solamente entre personas del sexo complementario, diferente del otro matrimonio (el igualitario).

En realidad, el espectro de posibilidades podría alargarse enormemente, sobre todo desde el presupuesto que gira alrededor de estas expresiones: la idea de que hay leyes sobre el matrimonio justas, y otras injustas. Entonces el uso del término “igualitario” connotaría la idea de afinidad a lo justo, por lo que el término “no igualitario”, “no paritario” o “desigual” estaría asociado a lo injusto.

De este modo, los debates sobre el matrimonio que adoptan esta terminología colocarían a unos en cierta ventaja (los “igualitarios” serían los promotores de la igualdad y los derechos para todos) y a otros en cierta desventaja (los “no igualitarios” estarían defendiendo la desigualdad y la privación de derechos para algunos).

Además, estas expresiones orientan el debate desde la perspectiva de los deseos individuales, pero con ciertas exclusiones, como cuando se habla siempre de “pareja” y se dejan a un lado otros deseos, como el de aquellos que preferirían formas matrimoniales abiertas a otras preferencias, por ejemplo, la bigamia, la poligamia, la poliandria y otras posibles (y reales en algunas culturas) formas de relaciones interpersonales consideradas como matrimonio.

Ayudaría, para que el panorama sea más claro, preguntar a quienes usan la expresión “matrimonio igualitario” (o expresiones afines), si con ella defienden sólo la opción de un pacto matrimonial abierto a dos personas del mismo sexo o de sexos diferentes, o si desearían incluir otros números y figuras según los deseos de las personas.

Si lo que se busca al defender el “matrimonio igualitario” es secundar los deseos de las personas, sin fijarse en el criterio “tradicional” que considera contrayentes a quienes están abiertos a relaciones potencialmente fecundas gracias a la complementariedad sexual, entonces, ¿bastaría cualquier deseo para abrirse a otros tipos de uniones?

Las preguntas pueden ser muchas. Lo que resulta claro es que las discusiones sobre el matrimonio implican modos de concebir la vida, la familia, la justicia, el valor de los deseos individuales, que tienen consecuencias profundas en toda la sociedad, y que pueden llevar a paradojas como las de considerar igualitaria una ley que permite la unión entre dos personas del mismo sexo según sus deseos, mientras se considerarían como “no igualitarias” otros tipos de uniones que también son objeto de deseo de algunas personas.


Más allá de estas paradojas, ¿no sería oportuno reconocer que ciertas instituciones sociales no surgen simplemente según los deseos totalmente libres de los individuos, sino que en el ámbito matrimonial existe una base biológica y antropológica que explica la complementariedad y la apertura a la fecundidad, y que apunta a reconocer en el matrimonio entre un hombre y una mujer la expresión más genuina de dicha complementariedad?



Por: Fernando Pascual, L.C.

viernes, 18 de agosto de 2017

¿Qué dice la Biblia sobre la homosexualidad?


Recogemos las referencias que aparecen sobre la práctica homosexual en las Sagradas. 

Escrituras: hasta un total de 15 pasajes bíblicos condenan explícitamente este tipo de relación sexual.



La Biblia trata explícitamente la práctica homosexual numerosas veces:


Levítico Capitulo 18 

22 No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer: esto es una cosa abominable.


23 No te acostarás con un animal: la mancha te quedaría. Tampoco la mujer se dejará cubrir por un animal: esto es una cosa abominable.


Levítico Capítulo 20

13 Si un hombre se acuesta con un varón, como se acuesta con una mujer, ambos han cometido una infamia; los dos morirán y serán responsables de su muerte.

Deuteronomio Capítulo 23

17 Sea cual fuere el voto que hayas hecho, no llevarás a la casa de Yahvé, tu Dios, regalo de prostitutas, ni salario de perro, o sea, prostituto, porque ambas cosas son abominables a los ojos de Yahvé.

18 No habrá entre las hijas de Israel prostituta sagrada, ni prostituto sagrado entre los hijos de Israel.


Primera de Reyes Capitulo 14
24 Hubo además homosexuales sagrados en el país e imitaron todas las prácticas vergonzosas de los paganos que había expulsado Yahvé ante los israelitas.


Primera de Reyes Capitulo 15

12 hizo que desaparecieran del país los prostitutos y destruyó todos los ídolos que habían hecho sus padres.

Primera de Reyes Capitulo 22

47 Eliminó también a los homosexuales sagrados que habían seguido en tiempos de su padre Azá.

Jueces Capitulo 19

22 Todo parecía ir muy bien hasta que los hombres de la ciudad, verdaderos depravados, rodearon la casa y golpearon la puerta. Le dijeron al anciano, dueño de la casa: «Di a ese hombre que está en tu casa que salga para que abusemos de él».

Segunda de Reyes Capítulo 23

7 Demolió las casas de los homosexuales sagrados que había en la casa de Yahvé, y en donde las mujeres tejían velos para la Asera.

Romanos Capitulo 1



(El pecado de los paganos)

                                                    


   
26 Por eso, Dios los entregó también a pasiones vergonzosas: sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por otras contrarias a la naturaleza.

27 Del mismo modo, los hombres dejando la relación natural con la mujer, ardieron en deseos los unos por los otros, teniendo relaciones deshonestas entre ellos y recibiendo en sí mismos la retribución merecida por su extravío.

Primera de Corintios Capitulo 6

9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,

Primera de Timoteo Capítulo 1

8 Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente; 9 conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, 10 para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina,

Segunda de Pedro Capitulo 2

6 y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente,

Judas Capitulo 1

7 como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.

Éxodo Capítulo 19

(Sobre el Pecado de Sodoma)
4 Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. 5 ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.

Génesis Capítulo 19

01 Los dos ángeles llegaron a Sodoma al atardecer. Lot estaba sentado a la entrada del pueblo. Apenas los vio, salió a su encuentro, se arrodilló inclinándose profundamente, 02 y les dijo: «Señores míos, les ruego que vengan a la casa de este siervo suyo a pasar la noche. Se lavarán los pies, descansarán y mañana, al amanecer, podrán seguir su camino.» Ellos le respondieron: «No, pasaremos la noche en la plaza.» Pero él insistió tanto, que lo siguieron a su casa, y les preparó comida.


03 Hizo panes sin levadura y comieron. 04 No estaban acostados todavía cuando los vecinos, es decir los hombres de Sodoma, jóvenes y ancianos, rodearon la casa: ¡estaba el pueblo entero! 05 Llamaron a Lot y le dijeron: «¿Dónde están esos hombres que llegaron a tu casa esta noche? Mándalos Tu afuera, para que abusemos de ellos.»



06 Lot salió de la casa y se dirigió hacia ellos, cerrando la puerta detrás de sí, 07 y les dijo: «Les ruego, hermanos míos, que no cometan semejante maldad. 08 Miren, tengo dos hijas que todavía son vírgenes. Se las voy a traer para que ustedes hagan con ellas lo que quieran, pero dejen tranquilos a estos hombres que han confiado en mí hospitalidad.» 09 Pero ellos le respondieron: «¡Quítate del medio! ¡Eres un forastero y ya quieres actuar como juez! Ahora te trataremos a ti peor que a ellos.» Lo empujaron violentamente y se disponían a romper la puerta.


10 Pero los dos hombres desde adentro extendieron sus brazos, tomaron a Lot, lo introdujeron en la casa y cerraron la puerta. 11 hirieron de ceguera a los hombres que estaban fuera, desde el más joven hasta el más viejo, de modo que no fueron ya capaces de encontrar la puerta. 12 Los dos hombres dijeron a Lot: «¿A quién más de los tuyos tienes aquí? ¿Tus yernos? Tienes que llevar de este lugar a tus hijos e hijas y todo lo que tienes en la ciudad.


13 Vamos a destruir esta ciudad, pues son enormes las quejas en su contra que han llegado hasta Yahvé, y él nos ha enviado a destruirla.» 14 Salió entonces Lot y dijo a sus yernos, a los que iban a casarse con sus hijas: «Levántense y salgan de aquí, pues Yahvé va a destruir la ciudad.» Pero ellos creían que Lot estaba bromeando. 15 Al amanecer los ángeles apuraron a Lot diciéndole: «Date prisa, toma a tu esposa y a tus dos hijas y márchate, no sea que te alcance el castigo de esta ciudad.»


16 Y como él aún vacilase, lo tomaron de la mano, junto a su mujer y a sus dos hijas, porque Yavé había tenido compasión de ellos, y lo llevaron fuera de la ciudad.

17 Una vez fuera, le dijeron: «Ponte a salvo. Por tu vida, no mires hacia atrás ni te detengas en parte alguna de esta llanura, sino que huye a la montaña para que no perezcas.» 18 Pero Lot replicó: «¡Oh, no, Señor mío!

19 Veo que me has hecho un gran favor y que has sido muy bueno conmigo conservándome la vida. Pero yo no puedo llegar hasta la montaña sin que me alcance el desastre y la muerte.

20 Mira este pueblito que está más cerca y en el que podría refugiarme. Es tan pequeño, y para mí es cosa de vida o muerte, ¿no podría estar a salvo allí?»

21 El otro respondió: «También este favor te lo concedo, y no destruiré ese pueblo del que has hablado.

22 Pero huye rápidamente, ya que no puedo hacer nada hasta que tú no hayas llegado allá. (Por esto, aquel pueblo fue llamado Soar, o sea, Pequeño.) 23 El sol ya había salido cuando Lot entró en Soar. 24 Entonces Yahvé hizo llover del cielo sobre Sodoma y Gomorra azufre ardiendo que venía de Yavé, 25 y que destruyó completamente estas ciudades y toda la llanura con todos sus habitantes y la vegetación.


26 La mujer de Lot miró hacia atrás, y quedó convertida en una estatua de sal. 27 Abraham se levantó muy de madrugada y fue al lugar donde antes había estado con Yahvé. 28 Miró hacia Sodoma y Gomorra y hacia toda la comarca del valle y vio una gran humareda que subía de la tierra, semejante a la humareda de un horno.


29 Cuando Dios destruyó las ciudades de la llanura, se acordó de Abraham y libró a Lot de la catástrofe, mientras arrasaba las ciudades donde Lot había vivido.


Por: | Fuente: ForumLibertas.com 




viernes, 4 de agosto de 2017

¿Qué hacer cuando alguien nos dice "soy gay"?


Si quieres ayudar a una ser querido con AMS, y él o ella ha adoptado una identidad homosexual, entiende su decisión y síguelo amando. Cómo respondas dependerá mucho de tus preconcepciones sobre la homosexualidad y tu relación con la persona en cuestión. Recordarás todo lo que has oído en la radio y visto en la televisión, lo que escriben los diarios y publican las revistas; bien a bien, no sabemos cómo reaccionar ante este bombardeo mediático que ha cobrado forma en una persona a la que amamos. La homosexualidad ya no es tan sólo una teoría o un tema de interés, sino una realidad cercana. Ya no se trata de las discusiones de sobremesa ni de chismes, sino de una persona a la que queremos y no sabemos cómo ayudar. Es más, ni siquiera estamos seguros de si realmente necesita ayuda o no. Por la razón que sea, ha confiado en ti. Para ti, ¿esta persona es la misma que antes de decirte su secreto?, ¿ha cambiado en algo? Si se ha acercado a ti, es porque quiere que la conozcas de verdad. Pongámonos en los zapatos de unos papás en esta situación. No entienden cómo pudo suceder que su hijo "sea" homosexual. Inician una larga lista de hipótesis: si los genes se mezclaron de alguna manera distinta; si se trata de un desequilibrio hormonal; si su hijo es simplemente alguien "especial"; si deben de alegrarse, entristecerse o recibir a su hijo como si nada hubiera ocurrido. En el fondo, nuestros padres saben que han amado lo mejor que han podido.Cuando un hijo les cuenta a sus padres lo que realmente siente, debemos ser conscientes del tiempo y valor que le ha tomado a su hijo revelar sus sentimientos homosexuales.  Es muy difícil aceptar estos sentimientos y exponerlos, aun con las personas con las que tienen mayor confianza. El tiempo transitado en soledad, silencio, incertidumbre y dolor lo ha marcado profundamente. Ha tenido miedo de lo que pensarían sus padres y los demás si se llegaran a enterar de lo que siente. Tiene una gran necesidad de abrirse y hablar. Quiere cariño, aceptación y aprobación. Ser homosexual ha sido el gran secreto de su vida, y ahora lo sabes. ¿Qué vas a hacer?, ¿ha cambiado la imagen de tu hijo?, ¿romperás tu amistad con él o ella? Muchos hombres y mujeres con AMS tienen una pareja del mismo sexo con quien desean pasar el resto de su vida. Otros forman parte de la comunidad gay. Algunos viven solteros, mientras otros han guardado en silencio su gran "secreto", se han casado y tienen hijos. Algunos más se han declarado ante sus matrimonios y familia. Otros se han quitado la vida. Repito la pregunta:

 ¿Qué vas a hacer ahora que lo sabes?

 Los padres suelen ser los últimos en enterarse de que su hijo tiene AMS. Los hijos suelen declararse y afirmar su tendencia primero con otros amigos o familiares, para luego, si lo si eres uno de estos padres, un familiar o algún amigo cercano, comprende por qué le ha tomado tanto tiempo a él o a ella aceptarse a sí mismo. En este momento seguramente no quiere escuchar de razones, sino sencillamente ser amado y comprendido incondicionalmente. Te preguntarás tal vez: ¿Cómo puedo seguir amando a un hijo, amigo o familiar si personalmente estoy en desacuerdo con su identidad homosexual? Aquí empieza tu disposición para comprender qué es la homosexualidad y cómo amar a un ser querido que siente esta tendencia. La decisión de vivir activamente la homosexualidad o esforzarse por un camino de reorientación, habiendo entendido la génesis de la atracción homosexual, con las razones que tenga, es absoluta e indiscutiblemente una cuestión personal. Si quieres ayudar a una ser querido con AMS, y él o ella ha adoptado una identidad homosexual, entiende su decisión y síguelo amando. La aceptación que no ha encontrado en años la ha encontrado entre compañeros que han pasado por historias parecidas a él o ella. Han sido recibidos por otras personas que no rechazan su homosexualidad. Por otro lado, si deseas ayudar a alguien que se cuestiona el porqué de su orientación sexual, ya sea porque se haya desilusionado   la comunidad gay o porque no está a gusto con su atracción, antes de ayudarle a buscar cualquier opción primero hay que escucharlo. Por ejemplo, en lo que respecta al apoyo psicológico, puede optar por la terapia de afirmación de la homosexualidad o, si ése es su deseo, una terapia de reorientación y afirmación de género. En la primera, se le brindarán las razones y herramientas para que acepte su homosexual. Y decida cómo quiere vivirla; en este escenario la homosexualidad es entendida como una "tercera" preferencia sexual. En la terapia de reorientación se le dirigirá por un camino de aceptación y exploración personal, buscando las razones por las que ha desarrollado la AMS y cómo puede reafirmar su identidad masculina o femenina de acuerdo con sus objetivos personales. Cuando un ser querido con AMS se acerca a ti, en el trasfondo de su conversación está buscando tu aceptación. Se pregunta si lo aceptarás tal cual es, si todavía lo amas, si lo rechazaras. Tu respuesta es muy importante para él o ella.   No te quedes con los brazos cruzados paralizado al abrirse con sus padres. En el fondo, tienen miedo de ser rechazados o de perder el amor de sus padres, familiares y amigos.

| Fuente: Courage Latino 


¿Es posible ser homosexual y católico?




Cuando voy a confesarme, a veces menciono el hecho de que soy homosexual, para dar algo de contexto al sacerdote (y evitar confusiones con respecto a vestuarios y cosas así). Siempre he recibido una de dos respuestas: o bien compasión, ánimo y admiración, porque la vida célibe es difícil y profundamente contracultural, o nada en absoluto, ni siquiera un gesto, como si hubiera dicho que había comido demasiado el día de Acción de de las dos respuestas, mi ego prefiere la primera (¿a quién no le gusta verse a sí mismo como un héroe en algún sentido?), pero puede que tenga más sentido la segunda. Ser homosexual no significa Un homosexual responde la Iglesia no se opone al matrimonio homosexual porque sea algo malo, se opone al mismo porque es algo imposible, igual que es imposible alimentarse con arena. se trata de una respuesta políticamente incorrecta a la interrogante que da título a este post. Por su interés, reproduzco también aquí la traducción que puede dar mucha materia para la reflexión en torno al mito acerca de la "persecución" e "intolerancia" de la Iglesia católica a las personas homosexuales. He oído hablar muchas veces sobre lo mezquina e intolerante que es la Iglesia, porque se opone al matrimonio homosexual, sobre su falta de comprensión para con los homosexuales y lo hostil que se muestra con nosotros. Mi reacción instintiva ante estas cosas ¿Estás de broma? ¿Estamos hablando de la misma iglesia?que sea especial o extraordinario. Solamente significa que mi vida no siempre es fácil (¡vaya sorpresa!). Como me dijo mi amigo J. cuando le hablé hace poco sobre mi homosexualidad: “supongo que, si no fuera eso, sería otra cosa”. Con eso quería decir que nadie vive sin cargas de algún tipo. Como dijo el rabino Abraham Herschel: “El hombre que no ha sufrido… ¿Acaso sabe algo?”.

¿Dónde están todos esos católicos intolerantes de los que oigo hablar tantas veces? Cuando se lo dije a mi familia, hace un año, ninguno de ellos respondió con algo que no fuera amor y comprensión. Nadie actuó como si tuviese una enfermedad. Nadie comenzó a tratarme de forma distinta ni a mirarme de un modo extraño. Lo mismo podría decir de cada uno de los amigos católicos a quienes se lo he contado. Me quieren por quien soy. De hecho, el único caso en que me responden con escándalo, repugnancia o incredulidad, la única vez en que he visto que la gente me trata de forma distinta después de contárselo es cuando se lo cuento a alguien que defiende el estilo de vida homosexual. ¿Una vida célibe? Debes de estar mal de la cabeza. ¡Bien por la tolerancia de las distintas creencias! Hay algunas cosas que les agradezco a los activistas homosexuales, como conseguir que la gente sea más consciente de la existencia de la homosexualidad o hacer que la homofobia sea menos socialmente aceptable, pero también han logrado que me resulte más difícil ser comprendido y aceptado como soy y con lo que creo. Si quiero apertura de mente, aceptación y comprensión, acudo a los católicos. ¿Es difícil ser homosexual y católico? Sí, porque, como le sucede a todo el mundo, a veces deseo cosas que no son buenas para mí. La Iglesia no me deja tenerlas, no porque sea mezquina, sino porque es una buena madre. Si un hijo mío quisiera comer arena, le diría: comer es algo diferente; eso no te va a alimentar; te hará daño. Incluso aunque a ese hijo, por alguna razón, le gustase la arena más que la comida, no le dejaría que la comiese. De hecho, si fuese aún muy niño o muy tozudo, es posible que no sirviera de nada razonar con él y que yo tuviera que crear una norma para prohibirle que comiera arena. Aunque el niño pensara que soy mezquino.

La Iglesia no se opone al matrimonio homosexual porque sea algo malo, se opone al mismo porque es algo imposible, igual que es imposible alimentarse con arena. La Iglesia cree, y yo también, en un universo que significa algo y en un Dios que hizo el universo, que creó a los hombres y a las mujeres, y diseñó la sexualidad y el matrimonio de la nada. En ese universo, el matrimonio homosexual no significa nada. No concuerda con todo lo demás, y no creo que sea buena idea deshacernos de todo lo demás. Si no estás de acuerdo con estas cosas, si crees que hombres, mujeres, sexualidad y matrimonio son prácticamente lo que digamos que son, entonces vale: no tenemos mucho de qué hablar. Ése no es el mundo en el que yo vivo. De modo que sí, es difícil ser homosexual y católico. Es difícil ser cualquier cosa y católico, porque no puedo hacer siempre lo que me apetece. Muéstrame una religión en la que siempre puedas hacer lo que te apetece y te mostraré una religión cutre y perezosa. Algo por lo que no merece la pena vivir, ni morir ni tampoco levantarte por las mañanas. Puede que ése sea el tipo de mundo que deseaba John Lennon, pero John Lennon no era muy avispado, la verdad. ¿Cambiaría mi catolicismo por una cosmovisión que me permita casarme con un hombre? ¿Cambiaría por eso la Comunión y la Misa y todo lo demás? Ser católico significa creer en un Dios que literalmente me está aguardando en la iglesia, esperando que me detenga al menos diez minutos para derramar su amor en mi corazón y sanarlo. ¿Qué vale más, todo esto o acostarme con quien me dé la gana? Ojalá todas las personas, homosexuales o no, tuvieran una vida tan hermosa como la mía. Sé que no es una respuesta totalmente satisfactoria. No creo que las palabras basten para ello. Intento que mi vida sea una buena respuesta a esta pregunta y a otras: ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Qué es el amor y cómo se reconoce? ¿Cómo podemos salir de nuestro egoísmo para amar a Dios, a nuestro prójimo y a nosotros mismos? ¿Es difícil ser homosexual y católico? Sí, porque, como le sucede a todo el mundo, a veces deseo cosas que no son buenas para mí. La Iglesia no me deja tenerlas, no porque sea mezquina, sino porque es una buena madre. Si un hijo mío quisiera comer arena, le diría: comer es algo diferente; eso no te va a alimentar; te hará daño. Incluso aunque a ese hijo, por alguna razón, le gustase la arena más que la comida, no Gracias.

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