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miércoles, 9 de enero de 2019

El Síndrome FOMO

"aquí estoy", "existo", "por favor mírenme, estoy publicando"

La curiosidad mató al gato”, y en este caso, el morbo por estar informado segundo a segundo del mundo y de la vida privada de los amigos, mató la tranquilidad de toda persona conectada a la red, que, en la mayoría de los casos, surge de la necesidad desenfrenada de gritarle a la sociedad, “aquí estoy”, “existo”, “por favor mírenme, estoy publicando”. FOMO por su significado en inglés "Fear Of Missing Out” es el fenómeno social y patología en potencia que los usuarios del smartphone tienden a desarrollar por el miedo a quedarse fuera del flujo de información constante y en tiempo real que va surgiendo en el mundo virtual, además de poder sentirse a la vanguardia y manejar sus vidas a la velocidad con la que funcionan las adictivas redes sociales como WhatsApp, Facebook, Twitter e Instagram. Sin embargo, el hombre tiende a olvidar que la palabra “ansiedad” significa “malestar”, y que sus vidas guiadas al ritmo del internet y su información merman su salud visual, afectiva y fisiológica. En primer lugar, el daño a la vista ante el exagerado tiempo que pasa en la pantalla ya sea laptop, tableta o celular, la retina se ve expuesta a una intensa cantidad de luz y al esfuerzo constante que realiza al adaptarse al tamaño de las tipografías de los mensajes, sin mencionar la radiación que indirectamente provocan las nuevas tecnologías. En un segundo lugar, la afectividad se ve afectada por el aislamiento social que detona en la persona, ya que ahora lo único que le importa es el universo virtual e idóneo que construyó, llenando vacíos de una forma errónea, evitando la interacción y conversaciones cara a cara, fenómeno que se le conoce popularmente como el ningunfoneo o phubbing, que es el acto de ignorar a una persona y al propio entorno por concentrarse en la tecnología móvil. Y, en tercer lugar, la deformación fisiológica que se va generando en el cuello al agacharlo de manera prolongada a causa de escribir innumerables mensajes y mirar el teléfono inteligente de esta forma, a esto también se le conoce como el Síndrome del Text Neck.

Un estudio realizado por el Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad en España, arrojó que el 56% de los usuarios de las redes sociales padecen a menor o mayor grado el FOMO, lo que los hace propensos a otro tipo de adicciones que se vinculan, las cuales tendrán  que ser tratadas por la profesión del siglo, “la psicología”, ya que resulta ser una dependencia de 24 horas al celular, en donde este permanece encendido en todo momento, satisfaciendo la necesidad de sentirse conectado full-time, evidencia de nomofobia, el miedo irracional a dejar el celular en casa y esta sin él, malestar que se manifiesta con mayor frecuencia en jóvenes. Actualmente han surgido iniciativas que intentan ayudar a ir dejando de forma gradual el origen de todas las adicciones, las cuales en su mayoría inician en la interacción con las redes sociales, una de ellas es la aplicación “Binky”, que funciona al igual que la interfaz de Instagram, pero con la única finalidad de pasar el tiempo alejado de todo tipo de noticias y fotos que puedan generar algún sentimiento que enganche al usuario. En fin, tal parece que en un mundo de vacíos existenciales que llenar, la respuesta fácil ha sido la tecnología mal empleada, la facultad por “contar historias” falsas de una vida que no existe y una curiosidad que antes de matar al gato, lo vuelve chismoso y adicto de su propia vida.

catholic.net

sábado, 18 de noviembre de 2017

Peligros de sexo por texto o "sexting"


Paty es como llamaremos a esta chica de 18 años que nos escribió lo siguiente: "mi novio tiene 20 años, llevo 6 meses con él y me ha pedido que me tome unas fotos con poca ropa posando para él. Lo quiero, pero no me siento cómoda con esto. ¿Qué debo hacer?"
El sexting o sexo por texto, se ha puesto de moda entre adolescentes y jóvenes, y consiste en enviar mensajes eróticos o pornográficos de manera textual, en fotos o videos ya sea por coqueteo o ligue. 
En muchos casos estas imágenes o vídeos son solicitados por el novio o la novia, o en las relaciones de amigos con derechos, lo que generalmente los convierte en una forma de chantaje afectivo.
El sexting no es un juego; estas fotos podrían acabar en manos de cualquiera. Muchas chicas que lo han realizado se sienten muy inseguras al pensar que sus fotos desnudas o semidesnudas puedan estar en cualquier celular, o incluso en la red y en alguna página de Facebook.
Paty, un chico que te quiere jamás te pediría esto, ni arriesgaría tu tranquilidad. Valora terminar esta relación, pues si él te pide fotos con poca ropa, en un futuro te podría pedir algo mucho más grave.

Recuerda, estar informado y tomar buenas decisiones te cambia la vida. ¡Hasta la próxima!

Fuente: Sexoseguro.org