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domingo, 27 de mayo de 2018

¿Para qué nos casamos?


Hoy en día sigue habiendo parejas que sueñan con casarse a la Iglesia, en el templo más bonito de la zona, delante de todos sus seres queridos, con un vestido blanco espectacular, incluso unos pajecitos aventando pétalos de rosas y finalizar con una tradicional lluvia de arroz para desearles abundancia a los esposos. Pero es importante entender que el matrimonio católico es mucho más que eso.



Según el código de derecho canónico el matrimonio es "La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole, que fue elevada por Cristo Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados. " vamos a entenderlo poco a poco rescatando los elementos más importantes.



La primera implicación de esta definición es ese "para toda la vida", que Dios quizó desde el principio, Él sabe muy bien que el corazón humano busca lo que perdura más que lo pasajero.



La segunda implicación son los fines del matrimonio. No es una unión en la que se busca tener mejores ingresos o ayudarnos con las tareas del hogar... va más allá. Es ayudar al otro a ser mejor persona y desde la óptica cristiana es ser un camino de santificación para el cónyuge.



Y por supuesto formar una familia, estar abiertos a la vida y a llevar la relación a la donación que rompe con el egoísmo, una misión que no se puede dejar de lado incluso cuando no se puede concebir. 



Hasta ahora el matrimonio viene siendo la promesa de amor más grande que se puede prometer: un amor exclusivo, fiel, para siempre, y no egoísta. Es comprensible que ante los ojos del mundo esto pueda ser imposible pero para eso viene la siguiente implicación: el matrimonio fue elevado por Cristo a sacramento.



Un sacramento es el signo más eficaz del amor de Dios, es ese regalo con el que Dios nos ayuda a cumplir con nuestra misión. Y es precisamente porque Él forma parte del matrimonio, que los esposos pueden cumplir con las exigencias del amor. Recuerden también que Cristo quiso que el matrimonio fuera el reflejo del amor que Él tiene por su iglesia.



Por eso, a los novios, los invitamos a tener la valentía suficiente que se necesita para prometer un amor así. Y también a que no les dé miedo ni vergüenza aspirar a un amor verdadero.



Y a los que están casados, los invitamos a que reflexionen esas exigencias del amor que quizá sin entenderlo completamente, se prometieron. Recuerden que ustedes son el ejemplo que muchos tendrán para decidir si optar o no por la vida matrimonial.

catolica.net


sábado, 13 de enero de 2018

Primero tu esposa (o)



La Iglesia nos enseña que la vida familiar no tendrá que girar en torno a los hijos, sino en torno de los padres Un día acudí a una clase con mi novia, no recuerdo mucho del tema de la clase, pero lo que sí recuerdo con frecuencia es la dinámica que se realizó. Nos sentamos todos en círculo, y nos pidieron a Norma y a mí que nos sentáramos juntos, en el centro. La instructora dijo ´Supongamos que Juan Pablo y Norma se acaban de casar. Ellos han construido su hogar, establecido sus normas. Viven cerca de Dios. Son felices. Con el tiempo viene el primer hijo. Llamaron a uno de los jóvenes y le pidieron que se sentara entre nosotros. ´Norma y Juan le dan la bienvenida a su hogar. Viene entonces el segundo hijo. Pidieron a otro de los jóvenes que se sentara al lado de su ´hermano´, entre nosotros.

La familia va creciendo, Norma y Juan son muy Buenos Padres y literalmente dedican su vida a ellos. En la dinámica tuvimos tres o cuatro hijos más. En cada ocasión pidieron a alguno de los jóvenes o jovencitas que se sentaran en medio de nosotros. El tiempo pasa, continuó la instructora, y llega el día en que los hijos hacen su propia vida. Primero, Julio se casa y forma su propio hogar. ´nuestro primer hijo´, se levantó y ocupó su nuevo lugar, y así sucesivamente todos los demás hijos.

Cuando todos terminaron de irse, la instructora hizo una pausa y dijo: Ahora miren la distancia que existe entre ellos. Efectivamente, había entre nosotros una distancia de 6 ó 7 sillas vacías. ¿Qué pudo haber causado ese hueco enorme? Juan y Norma han cometido un gran error, han permitido que sus hijos se interpongan entre ellos; y ahora que están de nuevo solos, si acaso, tendrán que empezar a conocerse. La instructora nos explicó el error de creer que debemos darlo todo por nuestros hijos. Explicó que la base del fundamento del hogar no son los hijos, sino los esposos y que éstos deben permanecer unidos contra viento y marea. De hecho, el mejor regalo que se puede dar a los hijos es saber que sus padres se aman y que permanecen unidos y, así, ellos aprenderán a amar en función de cómo se aman sus padres. Si los padres no salen juntos, no se siguen cortejando, no se hablan con ´tiernos acentos´ y no se comunican entre ellos de manera frecuente y especial, es escasa la probabilidad de tener hijos espiritual y emocionalmente estables y, cuando ellos partan de casa, nos encontraremos incomunicados. No es egoísmo, por el contrario, es un seguro de vida para ellos y para nosotros mismos. Primero la esposa(o). Son los hijos los que deberán acomodarse. La Iglesia nos enseña que la vida familiar no tendrá que girar en torno a los hijos, sino en torno de los padres. Tengamos el valor de decir: Primero mi esposa(o), o irnos preparando, muy posiblemente, para pasar una vejez solitaria, por no haber aprovechado la oportunidad que tuvimos para construir una vida matrimonial.

Sigue estas sencillas reglas y serás feliz: 

1. soltero o soltera sin hijos: primero tus papás.

2. soltera o soltero con hijos: primero tus hijos. En segundo lugar, tus padres.

3. casado o casada SIN HIJOS: primero tu esposo(a). En segundo lugar, tus padres.

4. casado o casada con hijos: primero tu esposo(a). En segundo lugar, tus hijos.
 en tercer lugar, tus padres.

Si cambias el orden en cualquiera de los puntos... probablemente tendrás una vejez sola (o)


catholic.net

viernes, 8 de diciembre de 2017

Embarazada, ¿rezas por tu bebé? Aquí tienes una oración.

Oración de la embarazada de San Francisco de Sales Oh Dios eterno, Padre de bondad infinita que instituiste el matrimonio para propagar el género humano y poblar el cielo y destinaste principalmente nuestro sexo para esa tarea, queriendo que nuestra fecundidad fuese una de las marcas de tu bendición sobre nosotros, yo me postro suplicante, frente a su Majestad, que yo adoro.

Yo te doy gracias por el niño que traigo, a quien le diste el ser. Señor, extiende tu mano y completa la obra que tú comenzaste.
Que tu Providencia traiga conmigo, por medio de una continua asistencia, la frágil criatura que Tú me confiaste, hasta la hora de su llegada al mundo. En este momento, Oh Dios de mi vida, asísteme y sustenta mi debilidad con tu mano poderosa. Recibe entonces, Tú mismo a mi hijo y guárdalo hasta que él haya entrado por el bautismo en el seno de la Iglesia, tu Esposa, a fin de que él te pertenezca por el doble título de la creación y de la redención.
Oh, Salvador de mi alma, que durante tu vida mortal tanto amaste a los niños y tantas veces los tomaste en los brazos, toma también al mío, a fin de que teniéndote a ti como Padre y habiéndote llamado Padre, santifique tu nombre y participe de tu Reino. Yo lo consagró con todo mi corazón, Oh mi Salvador, y lo entrego a tu amor.
Tu justicia sometió a Eva y a todas las mujeres que nacen de ella con grandes dolores. Yo acepto Señor, todos los sufrimientos que me destinas en esta ocasión y te suplico humildemente, por la santa y feliz concepción de tu Madre Inmaculada, que me seas benigno en el momento de dar a luz a mi hijo, bendiciéndome a mí y a ese niño que me darás, así como concediéndole tu amor y una confianza entera en tu Bondad.
Y vos, bienaventurada Virgen, Santísima Madre de Nuestro Salvador, honra y gloria de nuestro sexo, intercede junto a tu Divino Hijo a fin de que atienda, en su misericordia, mi humilde oración.
Te lo pido, oh criatura más amable, por el amor virginal que tuviste por José, tu santo esposo y por los méritos infinitos del nacimiento de tu Divino Hijo.
Oh santos ángeles encargados de velar por mí y por mi hijo, protéjannos y condúcenos a fin de que por su asistencia podamos un día llegar a la gloria de la cual ustedes ya gozan y alabar junto con ustedes a nuestro Señor común, que vive y reina por todos los siglos de los siglos.
Amén



lunes, 11 de septiembre de 2017

Los 10 “no” del noviazgo para un buen matrimonio.

Evalúa ahora tu relación.
Un buen matrimonio depende en gran parte de un buen noviazgo, de que él y ella aprovechen bien ese tiempo para conocerse. Además de amor, ¿qué se necesita para tener un buen noviazgo? He aquí diez recomendaciones que conviene considerar: 

1.No dejar fuera a Dios 
Antes que nada, pregúntale a Dios si tu vocación es el matrimonio. Consulta un director espiritual. Cuando creas haber conocido a la persona indicada, oren juntos, vayan juntos a Misa, encomiéndense a Dios y a María. Antes de casarse, acudan a un retiro para novios. Y después no se atengan a sus solas míseras fuerzas para amarse: no se vayan a vivir juntos ni se unan sólo por lo civil, sino mediante el sacramento del matrimonio, para recibir de Dios la gracia sobrenatural de ser fieles y amarse mutuamente como Dios los ama.
2. No engañar
Esto abarca dos aspectos. Primero: no finjas lo que no eres. No digas que te gusta lo que no te gusta, que haces lo que nunca haces, etc. sólo para ser como crees que tu novia o novio espera que seas. Descubrirá tu engaño al casarse, y puede ser motivo para separarse. Sé tú mismo, tú misma. Si no es compatible contigo, ni modo, no fuerces las cosas, ya encontrarás a quien lo sea. Recuerda que “siempre hay un roto para un descosido”. Y, segundo: no seas infiel. La infidelidad en el noviazgo es motivo para terminar la relación, porque los novios infieles, suelen ser cónyuges infieles.
3. No querer cambiar al otro
Hay quien piensa: “mi pareja tiene esta forma de ser, o este hábito, o este vicio que no me agrada, pero yo la voy a cambiar”. Es una falsa expectativa. La gente no suele cambiar. El introvertido nunca se volverá extrovertido; la parlanchina no sabrá quedarse callada; el novio que nunca se acomide a ayudar será un marido haragán; la novia desaliñada será una esposa de bata y pantuflas. Y las características que te molestan en el noviazgo, en el matrimonio pueden aumentar y resultar intolerables. O le aceptas como es, o no te cases.
4. No justificar lo injustificable
Si en el noviazgo, cuando se supone que están enamorados y desea complacerte, tiene desatenciones, te deja esperándolo y no se disculpa; se la pasa viendo el celular, llega tarde, no te pregunta cómo estás, te calla, te critica, en el matrimonio será peor. No busques pretextos para justificar sus malas actitudes, busca mejor otra pareja.
5. No violencia
Si en el noviazgo ya hay gritos, malos modos, insultos y hasta golpes, ¡hay que salir huyendo! Un novio que te levanta la voz será un esposo que te levantará la mano; una novia que te humilla ante tus amigos será una esposa que te humillará ante tus hijos. ¿A qué arriesgarse a casarse con alguien que puede poner en riesgo tu integridad y la de tu familia?
6. No relaciones sexuales
El sexo es fabuloso. Decir esto parecería razón para practicarlo en el noviazgo, pero es justo lo contrario: puede hacer que una pareja crea que son compatibles, cuando en realidad sólo lo son en la cama. Un amante habilidoso no necesariamente es un buen esposo. Y hay muchos momentos en el matrimonio en que no será posible tener relaciones sexuales, así que, si el sexo es lo único que los une, su relación irá a pique.
Una amiga me contó que su hija fue a confesarse de haber tenido relaciones sexuales con su novio, y el padre le dijo: “si se aman, no es pecado”. Sorprende semejante respuesta, porque Jesús menciona, en la lista de maldades que manchan al hombre, la fornicación, es decir, la relación sexual fuera del matrimonio (ver Mc 7, 14-23). La relación sexual está pensada para ser una donación total entre esposos que prometen, con la gracia de Dios, amarse toda la vida. No hay que banalizarla adelantándola, ni arriesgarse a un embarazo no deseado. Y, sobre todo, no hay que olvidar que para unos novios católicos tener relaciones sexuales prematrimoniales no es algo que alguien pueda autorizar por encima de la Palabra de Dios y de la Iglesia, que enseñan que es pecado (ver Catecismo de la Iglesia Católica #1755; 1852; 2353).
7. No desoír opiniones y consejos
Por tener una visión desde fuera, puede suceder que tus familiares y amigos capten actitudes de tu pareja que tú no has percibido. “ay, mijita, tu novio toma demasiado”, “ay, hijo, ella trata muy feo a su mamá”, “oye, amiga, como que tu novio es ojo alegre, lo he visto coqueteando…”; “híjole carnal, me late que esa chava sólo te busca por tu dinero, se la pasa haciéndote gastar…”; “uy, le vi fumando mariguana”. Presta atención, no cierres los oídos. En los procesos de declaración de nulidad matrimonial, suelen preguntar cuál era la opinión de quienes rodeaban a los novios. Y es casi seguro que hubo muchas críticas que fueron desoídas…
8. No suponer, mejor preguntar
El noviazgo es un tiempo para conocerse, para hablar, hablar y hablar de todos los temas habidos y por haber, para preguntar. Muchos matrimonios se rompen porque no descubrieron a tiempo que pensaban muy distinto: “¡creí que sí querías tener hijos!”; “¡no pensé que te molestara que trabaje!”; “¡no sabía que tu mamá vendría a vivir con nosotros!”. Más vale dialogar que lamentar.
9. No dejar de considerar a la familia
No sólo hay que fijarse en la pareja, sino en su familia. ¿Cómo es?, ¿cómo se llevan sus miembros entre sí?, ¿cuáles son sus valores? Recuerda que muy probablemente tendrás que convivir con ellos en Navidad, año nuevo, cumpleaños, aniversarios, algunos fines de semana, etc. Sus papás serán abuelos de tus hijos, y tus cuñados, sus tíos; querrán pasar tiempo con ellos, ¿qué clase de ejemplo les darán? ¿Es ésta la familia a la que quieres pertenecer?, ¿o vas a discutir y a pelearse cada vez que tu cónyuge la quiera ver?
10. No sólo buscar “que te haga feliz”
Muchos se casan pensando: “ésta me hará feliz” (porque es bonita y puede lucirla en las fiestas de la oficina, o porque cocina rico, o es hacendosa), o éste me hará feliz, (porque es tan guapo que sus amigas la envidian; o porque gana tanto que podrá darle una vida de lujos). Buscan la pareja que los haga felices. Pero si la bonita se pone fea o se enferma, al guapo le sale panza, o pierde la chamba, ya no “hace feliz”, es hora de descartarlo. La motivación para casarse no debe ser “que me haga feliz”, sino “quiero hacerle feliz”. Y qué mayor felicidad que santificarse mutuamente para llegar al cielo. Si tanto él como ella dicen: “le amo tanto que quiero dedicarme a que sea feliz aquí y por toda la eternidad”, eso sí que, con la ayuda de Dios, se puede lograr pase lo que pase, en la salud y en la enfermedad, en lo próspero y en lo adverso, hasta que la muerte los separe en este mundo y puedan reencontrarse en la vida eterna para siempre.




Por Alejandra María Sosa



viernes, 1 de septiembre de 2017

Test: Buscando a la pareja perfecta



¿Sabías que el buscar una novia es uno de los negocios más serios y decisivos de tu vida? 

¿Sabías que el buscar una novia es uno de los negocios más serios y decisivos de tu vida? Es la construcción del propio futuro junto a quien has de compartir todas tus horas, tus penas y alegrías. Un fracaso en la carrera o en una inversión fuerte, es duro y triste, pero siempre es posible rehacerse. Sin embargo, el fracaso en el amor, en la realización de la propia familia, puede teñir de tristeza toda tu vida.

El trabajo creativo durante tu noviazgo empieza cuando tu novio(a) decide dejar atrás la fase de cortejo y el compromiso abre las puertas para un futuro juntos. La única manera de construir un futuro sólido es conociéndose, hablando sobre los temas que dan sentido a la vida de ambos y negociando las diferencias para crear un estilo de vida en común.


Un noviazgo sólido es aquel que logra el reconocimiento y la aceptación de las fortalezas y debilidades individuales y de la relación, pero que decide construir sobre las primeras y no quedarse atrapada en los aspectos difíciles.

Responde este test y descubre qué tan bien te va buscando pareja...

1     Has planeado tu boda... ¿a qué edad piensas casarte?


a   De 18-24 años.
b   De 25-32 años.
c   De 33-39 años.

2 Tu noviazgo ha sido genial, nunca han existido broncas, ni discusiones, tu novio te entiende perfecto y jamás se han peleado. Él te pide matrimonio... Tú: 

)   Piensas que tu noviazgo tiene una base muy pobre de experiencia.
b  Aceptas sin dudar.
    Truenas porque a tu novio todo le parece bien.

3) Tu novia habla siempre de lo maravilloso y color de rosa que es el matrimonio, y acostumbra hacer comentarios como estos: "Qué bello va a ser nuestro matrimonio, por fin vamos a estar los dos solos"... "Casándonos vamos a ser felices toda la vida"... "Cuando nos casemos tiene que cambiar tu forma de pensar"... ¿Qué haces tú? 


a) Te casas porque es una persona lindísima como novia y tú piensas lo mismo del matrimonio.
b) Platicas con él o ella de que el matrimonio no es todo felicidad.
c) Le buscas un buen psicoanalista.

2      4) Tu novia(o) es excesivamente depresiva, pero tú no le has dado importancia, de hecho, nunca han tocado el tema y estás a un día de tu boda... ¿Qué haces? 

a) Te casas, y buscas un terapeuta de pareja para resolver el problema.
b) Le marcas en ese instante por teléfono y le dices que tienes que hablar con él o ella en ese momento y si no existe acuerdo de que se trate su problema emocional no te casas.
c) Lo sigues pasando por alto y todo sigue adelante.

5) Conoces a una persona que te atrae muchísimo. Empiezas a salir con ella y a la segunda salida se hacen novios, la persona te hace sentir muy feliz, nunca has sentido esto con alguna otra persona, pasan dos meses y te pide matrimonio... tú: 

a) Le pides que se conozcan mejor; que te interesa conocer qué expectativas tienen cada uno sobre su relación y su persona para ver si realmente pueden con el matrimonio.
b) Aceptas, ya habrá una vida para acabar de conocerse y aprender a manejar las diferencias que se         presenten.
c) Te lanzas, al fin existe el divorcio.

6) La familia de tu novio(a) insiste en que se casen, porque en toda su familia ha habido matrimonios felices y por herencia esta nueva familia también lo será... tú: 

a) Le pides una explicación de los matrimonios de su familia, y al ver que todos han sido felices te casas, porque seguramente es lo que la familia quiere y no lo dejarán que haga un mal matrimonio.
b) Le haces ver que la decisión matrimonial se toma en pareja, y que lo que la familia diga es sólo un consejo.
c) Te casas al ver la insistencia de la familia.

7) Tu novio(a) tiene prisa por casarse, entonces tú: 
a) Aceleras el proceso del noviazgo sin importar que no se conozcan bien.
b) Te añades a su prisa y planean la boda para el siguiente mes.
c) Le pides paciencia y calma, que las cosas se dan a su debido tiempo.
 

8) Para escoger tu novio(a) te fijas en que: 
a) Sea completamente diferente a ti.
b) Sea alguien como tú.
c) Tenga un ligero parecido a ti.

9) Durante el noviazgo tu comunicación es: 
a) Interesante.
b) Divertida, pero superficial.
c) Profunda.

10) Estás casado(a) y sabes algunas intimidades de tu cónyuge: 
a) Las dices en reuniones de amigos íntimos, porque tal vez son chuscas.
b) Las comentas exclusivamente con tu cónyuge.
c) Las cuentas a todo el mundo sin importar lo que piense tu cónyuge.

RESPUESTAS
1) A=1 B=3 C=0
2) A=3 B=0 C=1
3) A=0 B=3 C=1
4) A=1 B=3 C=0
5) A=3 B=1 C=0
6) A=1 B=3 C=0
7) A=1 B=0 C=3
8) A=0 B=3 C=1
9) A=1 B=0 C=3
10)A=1 B=3 C=0

De 0-9 puntos

Sería bueno que revisarás los siguientes conceptos: Hoy se valoran mucho la espontaneidad, la sinceridad y la inmediatez en las relaciones humanas, especialmente entre los jóvenes. Hay en ello un valor innegable, pero con frecuencia se mezcla con ese valor un grave defecto: la superficialidad. El amor, se dice, es un impulso espontáneo, hay que dejarse llevar por el amor. Recuerda que el noviazgo debe ser la escuela del amor, la escuela en la que dos jóvenes se conocen a fondo y aprenden a amarse de verdad, a desprenderse de sí mismos para darse al otro y a dar la vida a otros: sus futuros hijos.

De 10-20 puntos

Si tienes esté puntaje no te desanimes recuerda ante todo que el noviazgo es para conocerte y conocer a tu novio(a); sólo podemos amar de verdad, cuando surge el amor personal y profundo, cuando hay conocimiento. No basta saber quién es el otro, dónde vive o quiénes son sus padres. Es necesario conocerlo bien como persona. Esto es importante para poder discernir maduramente y basar el futuro matrimonio sobre fundamentos firmes. El amor es adhesión de la voluntad a la otra persona como es; y esa adhesión no puede darse si no se le conoce como es. superate, quien ama desea lo mejor para el amado; desea superarse él, ayudar a que se supere el otro, y superarse, elevar las relaciones mutuas que constituyen a la pareja como tal.


21-30 puntos 
Felicidades estás listo para el matrimonio. Recuerda que existe el amor verdadero, limpio y duradero, y que sólo en él encuentra el hombre su felicid
ad.

Por: Dante Ramírez


lunes, 28 de agosto de 2017

¿Cómo deben ser los esposos?


No hay modelo de esposa o de esposo para imitar. Ser esposa(o) es lo más personal y propio del ser humano. No hay computadora capaz de tabular las condiciones que tienen que adornar a una esposa(o) para que sea el ideal porque no se puede computarizar el amor. El amor -más el de esposos- no acepta reglas ni modelos: es privilegio del ser humano que solo acepta ser demostrado. La intimidad matrimonial es el escenario donde los esposos demuestran, en máxima libertad, su amor conyugal. No parecerse a nadie, no imitar a nadie: el amor conyugal con la felicidad que genera forjará -amalgamado a la formación de cada esposo- la personalidad del matrimonio, que no será igual a ningún otro, que crecerá cada día porque el matrimonio es dinámico, crece, evoluciona, se perfecciona y se arraiga tanto en los esposos que ya no saben ni quieren vivir fuera de él. Esa es su mejor defensa. Por eso el ser humano busca el matrimonio y así más del 90 % de los adultos viven en matrimonio.

El Matrimonio es la única forma de vida del ser humano, esta es la responsabilidad de padres y Autoridades; formar a los jóvenes, para ellos dándoles conocimientos indispensables para llegar a ser esposos felices. Una mujer soltera que ha tenido un hijo muchas veces no acepta el matrimonio con el padre de ese hijo lo que demuestra que el matrimonio es mucho más que un hijo la inversa también vale: cuántas veces un hombre soltero contrae matrimonio con una mujer que tiene un hijo de soltera: el matrimonio supera al hijo. Solo la felicidad del matrimonio es por vida, por eso no se puede cambiar matrimonio por nada: ni por hijos, ni por fortuna ni por amante, etc. Quien así lo hiciera es por inmadurez afectiva que no logró un matrimonio feliz. nadie cambiara más matrimonio por menos (cualquier otra forma de vivir pareja amante) etc. Esto tan simple explica porque no hay esposo o ideal, tipo. El ideal es lo que cada matrimonio tiene porqué unidos por amor todo es agradable, todo es muy bueno y lo peor es perdonable. El matrimonio no es la suma sino la combinación de la personalidad de los esposos (Ver personalidad de los esposos. Como se plasma, etc.). Es otro misterio del amor conyugal.

El hombre es el animal que tiene más autonomía sobre sus instintos pero para ello necesita de la educación, de su formación en su triple enfoque: somático, psicológico y social; privilegio que le pertenece en exclusiva Este distanciamiento de sus instintos -perfeccionarse- que hereda en su faz somática necesita desarrollar su faz psicológica y social para saber vivir el verdadero amor conyugal y en esto- el matrimonio de los padres -mientras falte la enseñanza para el matrimonio en los colegios- es lo más importante. El matrimonio paterno marca al niño para toda su vida y sobre eso la educación podrá seguir modelando a ese niño a que llegue a ser una esposa o  (o) feliz. Lo que el niño vive en el hogar de sus padres jamás será olvidado y tanto que modelará su temperamento -heredado- y su carácter y tarde o temprano hará su matrimonio semejante al de sus padres con los cambios que hará el aporte de lo que trae la esposa, de su propio hogar.

Esta es otra responsabilidad de los padres: no basta ser buenos padres, cariñosos y generosos con los hijos primero deben ser buenos esposos a los ojos de los hijos  y así lo heredan y copiaran a su debido tiempo. Si los padres supieran el daño que provocan en la formación de los hijos sus disputas matrimoniales, muchos de ellos tendrían otra conducta y harían lo indispensable para lograr felicidad matrimonial; para ellos y los hijos En este contexto tan complejo y personal no puede haber modelo pero sí educación, formación en su máxima amplitud para que sean jóvenes que sepan llegar -cuando se casen- al verdadero amor del matrimonio de donde no querrán salir nunca porque es el mejor y máximo logro humano. Todo lo escrito en páginas anteriores es para contribuir a la formación de los jóvenes; para que sumado a lo que cada uno tiene en su interior sepan buscar, encontrar y cuidar el amor conyugal: así serán el mejor esposo y la mejor esposa. Este es el fin de este libro: contribuir para que los jóvenes adquieran los conocimientos necesarios (que sumado a lo que heredan de sus padres) para ser buena esposa, buen esposo para formar un matrimonio feliz.

el matrimonio suma muy buenas cualidades de ambos esposos pero muy pocas veces resta cualidades negativas.. Vicios, mal carácter, torpeza, etc., etc. el matrimonio no los cambia. No olvidar el matrimonio no es solución para ello y muchos menos si hay falta de amor, el matrimonio no podrá generarlo, al revés se nutre de él, es su alimento, su razón de ser, primero amor después matrimonio. En esa demostración de amor en intimidad matrimonial, el matrimonio perfecciona su amor. Por eso se repite que las relaciones sexuales matrimonial son la máxima expresión máxima demostración de amor que crece perfecciona y se hace joven después de cada encuentro. Si las estadísticas indican que más del 90% de los adultos viven en matrimonio sin que ello sea obligatorio sino por muy personal decisión ¿cómo es posible que en la educación de los jóvenes no se preocupen las autoridades, para su mejor formación, para lograr buen matrimonio?


Se debe enseñar lo fundamental, lo básico -según nivel cultural- pero no solo lo sexual porque serán buenos amantes, que no es lo mismo que buenos esposos, que sepan vivir un matrimonio feliz, estable para toda la vida. Matrimonio feliz es la base para criar hijos felices. La llegada de los hijos no mejora ningún mal matrimonio, un buen matrimonio hace hijos felices, así como un mal matrimonio la infelicidad de sus hijos. Las autoridades se preocupan por las familias: educación, salud, seguridad, alimentación, etc. No basta falta el amor, el cariño de esposos el matrimonio, es que debe enseñar como parte de la formación de los jóvenes.



Por: Dr. Alberto Abdala



12 cosas que toda esposa quiere escuchar de su esposo.


Aquí hay 12 cosas que toda esposa quiere escuchar - sin ningún orden particular.


El hecho del cómo nos dirijamos a nuestra pareja diariamente puede construir o destruir nuestro matrimonio. Tal es el poder de nuestras palabras. Mi esposo, Dave, recientemente escribió un artículo llamado “10 cosas que cada esposo quiere escuchar”, y ha ayudado a muchas esposas a abrir los ojos. Pero ¿qué quieren escuchar las esposas de sus esposos? Aquí hay 12 cosas que toda esposa quiere escuchar – sin ningún orden particular:

1.- "Eres mi persona favorita"
Existe una gran relación de amistad en cada gran matrimonio. Tu esposa quiere saber que ella es tu persona favorita para pasar tiempo juntos. Habiendo tantas cosas que compiten por tu atención desde los niños, el trabajo, los pasatiempos, las cuentas por pagar y todo lo demás, es importante que le dejes saber a tu esposa que ella jamás es una carga en tu apretada agenda. Déjale saber que ella es tu parte favorita del día y que tu día es más brillante y mejor porque ella es parte de él.

2.- "Eres tan Hermosa".
Probablemente le decías esto muy a menudo a tu esposa cuando eran novios. Sin embargo, nosotras necesitamos escuchar esto aún más seguido cuando estamos casadas. Esposo: déjale saber que ella aún tiene ese sex-appeal y dile cuánto te encanta su sonrisa. Se específico acerca de lo que te gusta de su belleza – no sólo de su belleza física, sino de todo lo que encuentres bello acerca de ella, desde su sonrisa hasta como te ama a ti y a tus hijos hasta sus hermosos ojos. Ella apreciará mucho lo que tengas que decirle.

3.- "Gracias por..."
Un simple “gracias” puede llegar muy lejos. Sin embargo, mientras más tiempo estemos casados, menos tendemos a agradecer a nuestra pareja por todo lo que es y por todo lo que hace por nosotros. Esposos, piensen acerca de todas las cosas por las que están agradecidos cuando se trata de sus esposas y ofrézcale un “gracias” específico cada día. Agradezcanle por los pequeños actos de amor que ella hace por ustedes y sus familias. Agradezcanlo por ser siempre sus animadoras más grandes. Agradécele por su arduo trabajo haciendo que todo funcione de maravillas en el hogar. Lo que sea. Déjales saber cuánto aprecian quién ella es y lo que hace.

4.- "Amo pasar tiempo contigo".
Como esposas no nos gusta sentir que nuestros esposos pasen tiempo con nosotras porque es una obligación. Queremos que ellos quieran pasar tiempo con nosotras. Y su deseo se demuestra con sus palabras y acciones. Esposos, pueden demostrarles a sus esposas cuánto aman pasar tiempo con ellas llevándolas o enviándoles mensajes de texto a lo largo del día. Aunque estén físicamente lejos, aún pueden pasar tiempo juntos a través de esas conversaciones.

Es también importante priorizar el tener una noche de a solas los dos regularmente. Esto les permite a ambos mirar directamente a los ojos del otro, hacer algo entretenido juntos y realmente conectarse sin todo lo demás que compite por su atención. Aun cuando no preparen una noche romántica o salgan a una cita, una forma sencilla para demostrarle a sus esposas que les encanta pasar tiempo juntos es dándole toda tu atención apagando el teléfono y los demás dispositivos.  Pregúnteles cómo estuvo su día y estén dispuestos a contestar cualquier pregunta que ellas les hagan. Entonces, déjales saber cuánto aman estar con ellas. Ellas verán que ustedes realmente se preocupan por ellas por medio de esas palabras y acciones tan consideradas.

5.- "Estoy tan feliz de que seas mi esposa".
Esto es importante. Como esposas queremos saber que nuestros esposos piensan que el casarse con nosotras fue una de las mejores decisiones de sus vidas. No queremos sentirnos como la vieja “bola de hierro”. Creo que podría escribir todo un artículo acerca de cuánto odio esa expresión. Sé que es una frase antigua, pero aún no puedo oír cuando algunos esposos utilizan esas palabras para describir a sus esposas hoy en día. Y veo a las esposas avergonzadas en el interior mientras se ven forzadas a sonreír. Es simplemente terrible.

Esposos, sus esposas no quieren sentir que ustedes están con ellas porque ellas los atraparon de alguna forma. Ellas no quieren sentir que los detienen de alguna manera. Sus esposas quieren saber que ustedes sienten que se ganaron la lotería cuando se casaron. Y ustedes pueden demostrarles eso diciéndoles cuán felices están de que ellas sean sus esposas.

6.- "Te amo tanto -si no es que más- que el día en que nos casamos"
Ésta es una de mis cosas favoritas que Dave me dice. Cuando nos casamos, pareciera que las costuras de nuestros vestidos van a reventar de la emoción y felicidad que sentimos al pensar que vamos a iniciar una vida nueva juntos. Pero, luego de algunos años, ese brillo de recién casados se va desvaneciendo. Esposos, asegúrense de demostrarles a sus esposas que no se ha desvanecido. Díganles cuánto las aman muy a menudo. Honestamente ellas no se cansan de escucharlo.

7.- "He estado pensando en ti todo el día y no puede esperar verte".
Esposos, sus esposas aman escuchar que piensan en ellas muy seguido. Nadie quiere ser olvidado o pasar desapercibido con su pareja. Una excelente forma para permanecer en la mente del otro es comunicarse a lo largo del día. Llámense o escríbanse mensajes de texto. Prueben a coquetearse y háganlo divertido. Ésta es una forma muy sencilla de demostrarles a sus esposas que están pensando en ellas y que ansían reencontrarse al final del día de trabajo.

8.- "Te deseo".
Una esposa quiere saber que su esposo aún se siente muy atraído por ella. Ella quiere saber que ella aún la desea. Y esposos, ustedes pueden demostrarles a sus esposas esto dejándoles saber cuánto las desean con sus palabras y acciones. Para una mujer el coqueteo es una tarea de todo el día. Así que, esposos, animen a sus esposas colaborandoles con algo que las esté estresando como la ropa sucia, ir a traer a los niños, guardar los platos, etc. Luego, masajeen sus pies. Abrácenlas fuerte. Pasen sus manos por su cabello. Mírenlas directamente a los ojos. Díganles cuán hermosas y sexys son. Y déjenles saber que aún los vuelven locos.

9.- "¡Tú puedes!"
Mi esposo dice a menudo que los esposos y las esposas deberían ser los más grandes animadores el uno del otro. Y yo no podría estar más de acuerdo. Hay momentos en mi vida en los que no estoy segura si podré alcanzar algo o sobrellevar una temporada difícil y mi esposo siempre ha estado ahí alentándome y animándome. Le estoy inmensamente agradecida. Esposos, tómense un tiempo cada día y déjenles saber a sus esposas que son sus más grandes admiradores y que ustedes creen en ellas. Esto les elevará la confianza y les dará fuerzas para seguir adelante. 

10.- "Siempre puedes contar conmigo; siempre estaré aquí para ti".
El matrimonio es una sociedad, y aun así muchas parejas no pueden llevar sus problemas y preocupaciones a casa sin recibir malos tratos o incluso ser rechazados o ignorados. Esto hiere profundamente y a menudo lleva a un matrimonio vacío y solitario. Esposos, cuando sus esposas lleguen a ustedes con lágrimas en los ojos y preocupaciones cubriendo sus rostros, estén dispuestos a dejar de hacer lo que estén haciendo y a escuchar lo que ellas tienen que decir. Eso significará mucho para ellas y sabrán que pueden contar con ustedes en toda circunstancia.

11.- "Confío en ti"
Tanto como necesitamos dejarle saber a nuestra pareja que somos dignos de confianza, así también necesitamos saber que podemos confiar en él/ella. Esposos, una forma de lograr esto es abriéndose a sus esposas. Estén dispuestos a hablar con ellas acerca de las cosas difíciles. Muéstrense vulnerables. No se contengan. Díganles que ustedes confían en ellas y por eso pueden compartirles sus miedos y preocupaciones. Mientras más hagan esto, más conectados estarán.

12.- "Estoy orando por ti"
Como cristiana, creo en el poder de la oración y me encanta saber que mi esposo es uno de mis más grandes guerreros oradores. Me encanta cuando me dice que él está orando por mí, y le creo completamente. Como les he compartido en muchas ocasiones, los matrimonios más fuertes están construidos sobre un firme fundamente de fe. Y la oración es una gran parte de esto. Nosotros animamos a todos los esposos y esposas a orar juntos cada día, pero también les urgimos a orar por sí solos y a siempre incluir a sus parejas en sus oraciones. Esposos, déjenles saber sus esposas que están orando por ellas y, cuando ellas les pidan una oración por un motivo en específico, háganles caso y oren por ellas. Se sorprenderán de cuánto Dios obrará por medio de estas oraciones.



Por: Ashley Willis



Ponle fuego a tu relación.


Así fue como Jacob trabajó siete años por Raquel; pero le parecieron unos cuantos días, porque la amaba. Génesis 29:20 

Toda relación que no es atendida se enfría y, si no se restituye, entonces muere. Así ocurre en la amistad, en el matrimonio y en la relación con Dios. No dedicar tiempo, no poner atención, no renovar nuestro compromiso, no analizar el estado de nuestras relaciones puede llevarnos a ser negligentes, o a sentirnos demasiado cómodos, sin ningún tipo de desafío, hasta que demos por hecho lo que tenemos. Cuando una de las partes no pone interés, ni procura la comunicación, o evita el contacto, la otra persona lo percibe, lo resiente, y se siente poco valorada. Sin darse cuenta, la persona que descuidó la relación romperá los vínculos y encontrará las consecuencias muy pronto. Algunas de ellas son la apatía, el vacío, la frialdad, la incapacidad de poder reconectarse. Sin embargo, si la persona reconoce su falta de entrega y dedicación a la relación, es posible que pueda empezar a hacer lo necesario por restituir y salvarla. Dios es un Dios apasionado por nosotros, Él desea una relación profunda, verdadera, apasionada, sobrenatural con sus hijos. “Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero porque eres tibio y no frío o caliente, voy a vomitarte de mi boca.” (Apocalipsis 3:15-16). Él lo dio todo por nosotros, demostró su pasión y su amor extremo cuando entregó a su Hijo amado en rescate nuestro: “¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Único, para que quien cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Cuando una relación ha sido descuidada, hay dolor en ambas partes. Para restablecerla, es necesario reconocer en qué hemos faltado, pedir perdón y restituir. Es decir, se requiere de un cambio interior que culmine en el exterior. Un ejemplo de esto lo vemos en el evangelio de Lucas: "Entonces todos empezaron a criticar y a decir: ‘Se ha ido a casa de un rico que es un pecador’. Pero Zaqueo dijo resueltamente a Jesús: ‘Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y a quien le haya exigido algo injustamente le devolveré cuatro veces más’”. Lucas 19:7-8 Sin duda, este hombre había sido un pecador, pero ahora tenía una disposición grande por hacer lo correcto delante de Dios. Jesús tuvo mucho agrado de él, pues de su corazón surgió espontáneamente el restituir el daño. ¡Qué gran impacto debe haber causado en aquellas personas a quienes les había estafado dinero el ver que este hombre se los devolvía multiplicado! Me pregunto cuánto más no estaremos dispuestos a restituir a nuestro esposo o esposa, a nuestros hijos, a nuestros amigos más queridos, a nuestros padres, por todo aquello que les hemos negado. Al hacerlo, ellos reconocerán nuestros esfuerzos y nos acogerán.

En nuestra relación con Dios, puede ser que hayamos dejado de hablarle, o no vayamos más a la iglesia, o no leamos más su palabra... Quizá ya no ardamos en deseo por estar en su presencia en oración, o tal vez ya nuestro corazón no sea una antorcha que busque a quién ayudar, a quién bendecir con caridad. Tal vez oramos de manera rutinaria o estamos viviendo una vida más bien mundana y no espiritual. Cualquiera de estas cosas puede haber apagado la llama de nuestro amor por Jesús, quien también está triste por sabernos lejanos. Si nos sentimos cansados, apagados, frustrados, confundidos, desalentados, vacíos, deprimidos, preguntémonos si estamos amando al Señor y a nuestras familias de manera apasionada, o si simplemente cumplimos con las responsabilidades y la rutina sin un verdadero espíritu de servicio, de entrega, de amor incondicional. Y si hemos hecho daño o hemos ofendido a Dios con nuestras acciones, vengamos cuanto antes a restablecer nuestra relación con Él. Pidámosle que nos reciba nuevamente y encienda la llama del primer amor en nuestro corazón. Al igual que Jacob trabajó siete años por obtener a Raquel como esposa, y luego otros siete, y así como la amó siempre, con una pasión eterna, amemos a nuestros seres queridos, luchemos por ellos, trabajemos para ellos, hagamos todos los esfuerzos posibles por demostrarles nuestro amor y no dejar que la apatía nos robe la cercanía con ellos.


¡Oh, ¡Señor, vuelve a encender la llama de tu amor en nuestros corazones y ayúdanos a comenzar una nueva vida en la luz de tu presencia! ¡Que tu fuego abrasador provoque en nosotros el milagro de la reconciliación!





Por: Maleni Grider