sábado, 12 de enero de 2019

¿Qué misión tienen las organizaciones católicas?


Nos ayudan a descubrir a Jesucristo y transmitir sus enseñanzas a otras personas. No es que se sea mejor o peor cristiano si se pertenece a alguna de ellas, simplemente se tiene la ayuda de un camino espiritual y apostólico concreto y personal. La vida cristiana es un camino, es hacer una experiencia de Jesucristo que por amor al hombre se hizo uno como nosotros, murió y resucitó. Y todo camino conlleva obstáculos, dificultades, desviaciones, en ocasiones hasta perdidas y equivocaciones. Jesucristo lo sabía y por eso nos dejó su Espíritu, el Espíritu Santo, y su Iglesia. Éstos son los medios principales para llegar a él. Las diversas organizaciones, o movimientos, se colocan en esta dinámica de camino hacia Jesucristo. Inspirados por el Espíritu y alentados por la Iglesia, los movimientos nos ayudan a descubrir a Jesucristo y a transmitir esa riqueza a otras muchas personas.
El cristiano verdadero es aquel que más se asemeja a Jesucristo. Es aquel que en su vida concreta y diaria va haciendo realidad las enseñanzas del maestro. Ésta es la medida de nuestro ser mejor o peor cristiano. Ciertamente los movimientos me ayudan con medios concretos, apostolados, orientaciones para poder llevar adelante esta transformación. Pero esto no quiere decir que por pertenecer ya a una de estas organizaciones o movimientos ya seré mejor cristiano. No, ser cristiano es cuestión de “vivir como Jesucristo” y no de “pertenecer a”.
Los nuevos movimientos de vida cristiana tienen la misión de fomentar el fervor en el ambiente en que se desenvuelven; han nacido para rejuvenecer a la Iglesia allí donde el decaimiento y la apatía han paralizado a un número considerable de sus hijos. Se puede ser, sin duda, tanto o mejor cristiano fuera de cualquiera de estos movimientos, lo cierto es que en una sociedad tan agresiva a los valores tradicionales del cristianismo es muy difícil mantenerse fiel a los propios principios, y sobre todo crecer en la vivencia de la propia vocación a la santidad si no se cuenta con el apoyo de otros con los mismos intereses, con el ambiente que permita crecer en la vida de gracia. La táctica de los enemigos de la Iglesia es la de “divide y vencerás”. La estrategia del cristiano deberá ser “únete a los que comparten tus intereses e ideales y los alcanzarás”.


catholic.net




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