domingo, 27 de mayo de 2018

Donación del cordón umbilical


Las células madre de la sangre del cordón umbilical pueden ser utilizadas para salvar la vida de personas. Muchos padres no lo saben, pero hoy se puede llevar a cabo la donación del cordón umbilical en el momento en el que se produce el parto y posterior nacimiento de su hijo. Una acción solidaria, sencilla, y altruista que contribuye a salvar la vida de otras personas que sufran una grave enfermedad.



Dice el Catecismo de la Iglesia Católica en el n. 2296: ¨El trasplante de órganos no es moralmente aceptable si el donante o sus representantes no han dado su consentimiento consciente. El trasplante de órganos es conforme a la ley moral y puede ser meritorio si los peligros y riesgos físicos o psíquicos sobrevenidos al donante son proporcionados al bien que se busca en el destinatario. Es moralmente inadmisible provocar directamente para el ser humano bien la mutilación que le deja inválido o bien su muerte, aunque sea para retardar el fallecimiento de otras personas¨



¿Por qué donarlo? 

En los últimos años, a través de distintas investigaciones científicas, se ha podido saber que la sangre que se encuentra en el interior del cordón umbilical cuenta con una gran riqueza en materia de células madre. De ahí que, a través del trasplante, pueda ser utilizada para salvar la vida de personas que se encuentran por dolencias muy graves como es, por ejemplo, la leucemia.



¿Qué es necesario hacer para donarlo? 

Para poder llevar a cabo la donación del cordón umbilical del bebé que nace es importante saber que se podrá hacer partiendo de estas premisas: Hay que comunicar la intención de hacerlo tanto al ginecólogo que sigue el embarazo como a la matrona o doctor que sera el encargado de acometer el parto. Es necesario que se cuente con una historia clínica de la mujer para así poder descartar que tenga enfermedades que impidan la donación. Referido a patologías de tipo hematológico o infeccioso. En el momento del parto, se le realizará a la madre un análisis de sangre para certificar   su buen estado de salud. Cuando se produce el alumbramiento, también se acometerá, por parte del pediatra, un examen del bebé para comprobar que se encuentra bien.


¿Cuál es el procedimiento de donación?
El procedimiento de la donación es el siguiente: En el momento del parto, como es habitual, se produce la sección del cordón umbilical. A continuación se realiza la extracción de la sangre del cordón umbilical, después de que haya sido desinfectado. Junto a la sangre, se procede también a cortar una parte del cordón, de unos 2 centímetros como máximo de largo, que se guarda para que, se pueda acometer el estudio para confirmar su buen estado.

catolica.net

miércoles, 2 de mayo de 2018

Lo que me enseñó un cachorro


Lo que me enseñó un cachorro

Y tú, ¿qué has aprendido con tu mascota? ¡Cuéntanos!  Al ser veterinario, me llamaron para que le visara a un perro de 13 años de edad, llamado Batuta. La familia esperaba un milagro.

Examiné a Batuta y descubrí que estaba muriendo de cáncer y que no había nada que hacer…
Batuta fue rodeado por su familia. El niño, Pedro, parecía tranquilo, acariciando al perro por última vez, y yo me preguntaba si él entendía lo que estaba sucediendo.

En pocos minutos, Batuta cayó pacíficamente dormido para no volver a despertar.

El muchachito parecía aceptar sin dificultad. Oí que la mamá se preguntaba:
– ¿Por qué la vida de estos perros es más corta que la de los seres humanos?
Pedro dijo:
– Yo se por qué.
La explicación del niño cambió mi manera de ver la vida.

Él dijo:
– La gente viene al mundo para aprender a vivir una buena vida, cómo amar a los demás y ser buena persona, ¿no es así? Como los perros ya nacen sabiendo hacer todo eso, ello no tienen que vivir durante tanto tiempo. ¿Entiendes?





aleteia.org

miércoles, 28 de marzo de 2018

Cuando el otro no importa


¿Existen las relaciones consumistas? Es cada vez más frecuente percibir como los valores propios del mundo de la técnica y de la economía se han trasladado a otros ámbitos de la vida y de la cultura, o directamente los han colonizado. ¿A qué me refiero con esta preocupación? Que las palabras no son inocentes y que detrás de cada expresión representamos un modo de ver el mundo, a los demás y a nosotros mismos.
Muchos alegremente se entusiasman jugando con las palabras y terminan por reducir las relaciones humanas a meras transacciones comerciales. Un ejemplo de ello son expresiones como: “Dejé a mi novia porque no me era productiva la relación” o “En la amistad hay que evaluar costos y beneficios”, etc. ¿Es así? ¿Una relación basada en el amor debe evaluarse por si es “productiva”?
Cuando se habla de las demás personas como si fueran cosas, productos, recursos humanos, capital humano, no se está haciendo otra cosa que transformar la concepción que tenemos de las personas y de su valor. Muchos ataques a la dignidad humana que nos escandalizan a diario se sostienen por una concepción de las personas que las ha reducido a objetos de uso.
La raíz de la soledad
Cuando sin reparar críticamente en ello, nos acostumbramos a tratar a los demás como bienes de consumo, como cosas que pueden tomarse para sí o descartarse sin piedad. Volvemos al otro un simple medio, un instrumento para alcanzar nuestros intereses, sin importar lo que sucede con él.
Esta lógica pervierte las relaciones humanas desde su raíz y además se nos vuelve hacia nosotros, cuando los demás nos hacen lo mismo. Y así crece la desconfianza, la baja autoestima, en ambientes donde el otro no vale por ser persona, sino por “lo que puede producir”.
Cuando se piensa de esta manera, progresivamente las personas se encierran en sí mismas, defendiéndose de todo y de todos, repitiendo el círculo vicioso de “usar y tirar”.  El narcisismo posmoderno empuja a la autorreferencialidad, al mundo de la “selfie”, a la hipertrofia del yo, donde los demás son solo parte del decorado de un gran ego, sumamente frágil e incapaz de olvidarse de sí para mirar la necesidad del otro.
Claramente no todo el mundo es así, pero es una pauta cultural que ha colonizado la vida de muchas personas hasta el punto de volverse “lo normal”.
La sospecha sobre el amor
El amor no sirve para nada, no es útil. Si lo vuelvo útil ya no es amor. Porque cuando alguien dice “amar me hace bien”, ya se olvidó de la persona amada para evaluar los resultados positivos sobre sí mismo. Sin embargo, que algo no sea “útil”, no lo hace menos importante. Porque solo si amamos y somos amados podemos ser felices. El amor es lo más importante en la vida de las personas, pero no es algo que pueda valorarse por su utilidad.
El amor es un escándalo en el mundo de hoy, porque solo existe si es gratuito, si es a cambio de nada. Muchas personas se ven sorprendidas cuando alguien tiene un gesto gratuito con ellos, incluso sospechan que debe haber una intención oculta o un interés disimulado. Y es que creer que puedo ser amado gratuitamente sigue siendo algo asombroso.
Incluso cuando hay una persona que realiza grandes obras de caridad o es un testimonio por su entrega generosa, se le busca por todas partes “su lado oculto”, para volver a convencernos de que tal vez el amor no exista en realidad.
Este escepticismo ante la bondad humana lo vemos en muchos informes periodísticos, como una suerte de pesimismo antropológicoque descree de todo acto gratuito.
Sin embargo el testimonio de actos de amor gratuito en la vida cotidiana es aplastante, aunque no tiene mucha publicidad. Suelen ser noticias las cosas que nos desagradan en las relaciones familiares o de pareja, pero no salen en los noticieros los millones de seres humanos que dan su vida cotidianamente por los que aman. ¡Cuánto bien haríamos si diéramos a conocer las incontables historias de amor y fidelidad, de generosidad y compromiso, de tantos esposos y esposas, padres e hijos, abuelos y nietos, hermanos y amigos que son héroes anónimos todos los días!
Una sutil pero gran diferencia
Hay una gran diferencia entre amar a otra persona y amar lo que obtenemos de ella. No siempre somos conscientes de ello, porque es muy sutil y nos autoengañamos facilmente. No es lo mismo buscar a alguien por sí mismo que buscarlo por la experiencia que obtengo de esa persona o por lo que recibo de ella.
“¿Buscamos a la persona que amamos en lo que tiene de único, en sus sentimientos, deseos, aspiraciones y ser? ¿O buscamos la experiencia de esa persona? ¿Buscamos a la persona que apreciamos o buscamos simplemente la presencia con la que disfrutamos? Una cosa es estar pendiente del bienestar de otra persona, y otra cosa tratar de huir de la soledad personal. Desde el momento en que nuestra atención se desliza de la otra persona, para centrarse en nuestra experiencia de ella, desde ese momento ya está muerto el corazón del encuentro amoroso”. (P. Van Breemen)
San Agustín llamaba a esta experiencia amabam amare (amaba amar). Sólo en su conversión se abrieron sus ojos y pudo ver la frivolidad de lo que él había llamado “amor”. Buscar la experiencia por la experiencia es buscarse a sí mismo. Muchas relaciones humanas se rompen porque hemos olvidado que en el amor el otro es un fin en sí mismo y no un medio para nuestros satisfacer nuestros deseos.
La clave para construir relaciones auténticas, profundas y sólidas, está en amar en serio, en ver al otro en su ser único e irrepetible, en su dignidad y valor. Solo así es posible respetar al otro y no reducirlo a un simple objeto de consumo. 

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¿Lo más importante en la vida? Sabias respuestas de niños en cuidados paliativos


Un pediatra sudafricano preguntó a sus pequeños pacientes de cuidados paliativos qué era lo más importante para ellos en la vida. Sus conmovedoras respuestas nos invitan a reconsiderar nuestras prioridades. El 1 de febrero, un pediatra sudafricano, el doctor Alastair McAlpine, médico especialista en cuidados paliativos de Ciudad del Cabo, publicó en su cuenta de Twitter las respuestas dadas por sus pacientes niños a la pregunta: “¿Qué te gusta más en la vida y qué le ha dado sentido?”.
Antes de enumerar las respuestas de los niños, el pediatra advierte: “Los niños pueden demostrar mucha sabiduría”.
En efecto, sus respuestas son hermosas, emotivas y nos hacen reflexionar sobre nosotros mismos, nuestras prioridades y nuestra relación con la vida.
La importancia de la familia
Todos estos niños enfermos consideran, por unanimidad, que no hay nada más importante que pasar tiempo con sus familias y quererse los unos a los otros.
Testimonio maravilloso el de este niño que reconoce el amor de su madre:
“¡Nadie me quiere como me quiere mi mamá!”.
Algunos niños muestran una lucidez conmovedora y una increíble empatía hacia sus padres. Lejos de mirar su propio ombligo, piensan en el futuro de ellos:
“Espero que mamá esté bien. Parece triste”. 
“Papá no debe preocuparse. Me verá otra vez pronto”.  
“Dios cuidará de mamá y de papá cuando yo me vaya”.
Signos de bondad y amistad
Los niños muestran la huella de la bondad de sus seres queridos y lo dicen claramente:
“Mi abuela es muy buena conmigo. Siempre me hace sonreír”.
 “Me gusta cuando viene esa enfermera amable, me trata muy bien y me duele menos”.
Una amistad sincera es muy importante para los niños. Según afirma el pediatra:
“Muchos querrían haber pasado menos tiempo preocupándose por lo que los demás pensaban de ellos y haber valorado más a quienes les trataban ‘normalmente’”.
Y citando a los niños:
“A mis amigos de verdad no les importó cuando se me cayó el pelo”.
“Jane vino a verme después de mi operación ¡y ni siquiera se dio cuenta de la cicatriz!”.
Tiempo de calidad
Podríamos pensar que los momentos preferidos de los niños son los que pasan delante de la televisión o en Facebook. Nada más lejos de la realidad. Los momentos preferidos que mencionan son la lectura de cuentos de noche por sus padres, los mimos, la playa y las risas. La risa alivia el dolor, recuerda el médico.
“Cuando me ponga mejor quiero ser un gran detective como Sherlock Holmes”.
 “Me encanta cuando mi hermana me da abrazos”.
“¡He hecho castillos de arena enormes!”.
 “¡Mi padre pone unas caras graciosas que me encantan!”.
Un mensaje con doble sentido
Apoyándose en todos estos testimonios memorables, Alastair McAlpine se dirige así a todos los niños del mundo: “Sed buenos. Leed más libros. Pasad tiempo con vuestra familia. Haced bromas. Id a la playa. Abrazad a vuestro perro. Decid a esa persona especial que le queréis. Estas son las cosas que estos niños desearían haber hecho más a menudo. Lo demás, son detalles. Ah… ¡Y comer helado!”. (Porque todos los niños mencionaron que les encanta el helado, ¡cómo no!).
El mensaje del médico es maravilloso porque va dirigido tanto a los niños como a los padres.
Es posible leer entre líneas para que nosotros, los padres, extraigamos el significado oculto: seamos buenos, amables, bondadosos, si queremos que nuestros hijos también lo sean.
Leamos más libros. Pasemos más tiempo con ellos. Llevémoslos a la playa. Regalémosles un animal de compañía. Digámosles que les queremos. Lo demás, son solo detalles.


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Los voluntarios abrazadores de bebés


Un bebé necesita caricias y amor desde el momento en que llegan al mundo. El Hospital San Bonifacio en Minnipeg, (Canadá), tuvo una gran idea de voluntariado, tan buena que sus cupos están totalmente agotados.
Asumiendo la gran responsabilidad del cuidado de los bebés apenas nacidos, que necesitan de una atención especial e integral las 24 hs. del día sin descanso y viendo que no siempre es posible para los padres que estén con el niño todas esas horas, se buscó “voluntarios abrazadores”.
Sí, como lo oyes, porque un pequeñito necesita, a parte del precioso cuidado que pueda aportar un médico para su buena salud, afecto y cariño de forma constante. Mucho más si son prematuros porque una incubadora nunca se puede comparar al calor, los mimos y caricias que solo un ser humano puede brindar, esa carga emocional que ayuda a los pequeños a la pronta mejoría y favorece su correcto desarrollo.
Estos voluntarios son especialmente necesitados cuando se trata de bebés de madres adictas, ya que al nacer sufren del síndrome de abstinencia neonatal. Los voluntarios se encargan de asistir a los pequeños recién nacidos mientras las madres se encuentran en los centros de rehabilitación.
La idea innovadora del Baby Cuddler (Abrazador de bebés) en este hospital canadiense tuvo un gran éxito, tanto que al entrar a la página del hospital, resalta la siguiente nota: “Nuestro equipo de voluntarios de Baby Cuddler está actualmente lleno, pero aceptamos solicitudes de voluntarios para otros puestos. Gracias por su interés.” Como ven está completamente lleno, e si invita a colaborar en otros sectores, como el de geriatría.
¿Qué te parece esta idea?
Numerosos estudios han demostrado que el contacto piel a piel mejora la formación fisiológica del niño y el control cognitivo en los primeros años de vida.
Abrazarlos, acariciarlos, cantarles y susurrarles palabras cariñosas tienen un efecto muy positivo en los pequeños. Un bebé necesita caricias y amor desde el momento en que llegan al mundo. Claro está que lo ideal sean los padres a brindarle todo este afecto que ayuda a fortalecer los vínculos padre-hijo, pero cuando ellos no están, quizás sea una buena idea la propuesta del Hospital San Bonifacio.

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El secreto de la azafata más veterana de la historia


¿Belleza, simpatía, espíritu de servicio? Bette Nash lleva más de 60 años trabajando y no piensa jubilarse. Bette Nash cumplió 82 años el pasado 31 de diciembre. Lo lógico sería imaginarla en su casa y ya jubilada, pero nada más lejos de la realidad. Es una azafata de vuelo de American Airlines y trabaja a pleno rendimiento.
Una mujer sonriente y agradecida. Se mueve con garbo y cada vuelo sigue siendo para Bette un motor que la llena de energía. “Pienso que ser azafata es un trabajo maravilloso y no tengo más que palabras de agradecimiento “, dice.
A su edad, se ha convertido en la azafata de vuelo más longeva de todos los tiempos y, aunque asegura que a los 90 no estará trabajando, por el momento no piensa retirarse.
Bette es una mujer agradable, sonriente y positiva, que atiende y escucha a cada persona que se encuentra en el avión. Lo suyo es vocacional.  Cuando tenía 16 años, en un avión, “el piloto y la tripulación atravesaron el pasillo y yo pensé: Dios mío, esto es lo que me va “. Así fue el flechazo. 
“Las personas son realmente fascinantes”
Ha volado por todo el mundo y en noviembre de 2017 celebró sus 60 años de carrera profesional con American Airlines. Vive en Virginia, y en casa cuida de un hijo soltero y discapacitado. “Esta es mi vida social”, concluye y explica que “la parte del vuelo que prefiero es saludar a los pasajeros cuando embarcan o descienden del avión. Las personas son realmente fascinantes y siempre ha sido un auténtico placer”.
Bette, que conserva una belleza serena y afable, llegó a ser asistente de vuelo de Jackie Kennedy. Siempre ha sabido estar, tanto en momentos en que las azafatas cocinaban y servían el pavo como en los vuelos turísticos en los que se vendían sandwiches por 50 centavos.
“Todo el mundo quiere un poco de amor”
¿El gran secreto para que la gente la valore y al mismo tiempo se sienta tan satisfecha en su trabajo? “Todo el mundo quiere un poco de amor”, dice, por lo que los viajes se convierten en una ocasión para identificar lo que cada pasajero necesita y hacerle la vida mejor.
“Es mi mentora”
“He viajado centenares de millas, pero mis mejores trayectos son los que contaban con Bette en el avión”, afirma un viajero de mediana edad. “Es mi mentora “, llega a señalar otra mujer, con pleno convencimiento.
Cuando empezó, iba a diario a la sala de salidas, a un tablero no electrónico sino de pizarra donde se escribían los vuelos con tiza y copiaba las rutas que nos tocaban. Al mediodía había que bajar, ¡cruzar la pista a pie vigilando que no pasara un avión!, y volver a copiar los datos de los siguientes vuelos.
Hoy todo ha cambiado en lo tecnológico, pero Bette sigue aportando a empresa y al trabajo algo que nunca una máquina podrá sustituir.




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¿Te preocupan tus hijos? Haz esta oración a los ángeles de la guarda


Cuando nosotros no podemos proteger a nuestros hijos, sus ángeles de la guarda son una poderosa ayuda contra el peligro.  El mundo es un lugar peligroso. Cuando uno sale de la comodidad del hogar, nadie sabe lo que puede sucederle, a uno o a sus hijos. Así ha sido desde Adán y Eva y seguirá siéndolo hasta que Jesús vuelva de nuevo. La buena noticia es que no estamos solos en esto.
Según declara el Catecismo de la Iglesia Católica: “Desde su comienzo hasta la muerte, la vida humana está rodeada [de ángeles y] de su custodia y de su intercesión” (CIC 336). Dios designa para cada uno de nosotros a un ángel de la guarda cuya misión es guiar, vigilar y proteger. No siempre vemos o sentimos su presencia, pero la verdad es que están ahí, dispuestos y preparados para acudir en nuestra ayuda.
Solamente tenemos que pedirla.
Para los padres, es fácil olvidar que nuestros hijos tienen ángeles de la guarda y que podemos rezarles (a través de la mediación de nuestro propio ángel de la guarda) e invocar su poderosa protección sobre nuestros hijos. Cuando nosotros no podemos estar físicamente junto a nuestros hijos para protegerles, lo más conveniente es rezar a sus ángeles de la guarda.
Aquí podéis leer una breve oración que suele conocerse como “Oración de una madre a los ángeles de la guarda de sus hijos” y es una manera que tenemos de calmar nuestro corazón y estar en paz sabiendo quién protege a nuestros pequeños.
Humildemente os saludo, ¡fieles amigos celestiales de mis hijos! Os doy las gracias de todo corazón por todo el amor y la bondad que les mostráis. En algún día futuro, con un agradecimiento más digno del que ahora puedo dar, os recompensaré por vuestro cuidado de ellos y reconoceré ante toda la corte celestial mi deuda para con vuestra guía y protección. Continuad velando por ellos. Colmad todas sus necesidades de cuerpo y alma. Orad, del mismo modo, por mí, por mi esposo y mi familia entera, para que algún día todos nos regocijemos en vuestra bendita compañía. Amén.

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