miércoles, 28 de marzo de 2018

Los voluntarios abrazadores de bebés


Un bebé necesita caricias y amor desde el momento en que llegan al mundo. El Hospital San Bonifacio en Minnipeg, (Canadá), tuvo una gran idea de voluntariado, tan buena que sus cupos están totalmente agotados.
Asumiendo la gran responsabilidad del cuidado de los bebés apenas nacidos, que necesitan de una atención especial e integral las 24 hs. del día sin descanso y viendo que no siempre es posible para los padres que estén con el niño todas esas horas, se buscó “voluntarios abrazadores”.
Sí, como lo oyes, porque un pequeñito necesita, a parte del precioso cuidado que pueda aportar un médico para su buena salud, afecto y cariño de forma constante. Mucho más si son prematuros porque una incubadora nunca se puede comparar al calor, los mimos y caricias que solo un ser humano puede brindar, esa carga emocional que ayuda a los pequeños a la pronta mejoría y favorece su correcto desarrollo.
Estos voluntarios son especialmente necesitados cuando se trata de bebés de madres adictas, ya que al nacer sufren del síndrome de abstinencia neonatal. Los voluntarios se encargan de asistir a los pequeños recién nacidos mientras las madres se encuentran en los centros de rehabilitación.
La idea innovadora del Baby Cuddler (Abrazador de bebés) en este hospital canadiense tuvo un gran éxito, tanto que al entrar a la página del hospital, resalta la siguiente nota: “Nuestro equipo de voluntarios de Baby Cuddler está actualmente lleno, pero aceptamos solicitudes de voluntarios para otros puestos. Gracias por su interés.” Como ven está completamente lleno, e si invita a colaborar en otros sectores, como el de geriatría.
¿Qué te parece esta idea?
Numerosos estudios han demostrado que el contacto piel a piel mejora la formación fisiológica del niño y el control cognitivo en los primeros años de vida.
Abrazarlos, acariciarlos, cantarles y susurrarles palabras cariñosas tienen un efecto muy positivo en los pequeños. Un bebé necesita caricias y amor desde el momento en que llegan al mundo. Claro está que lo ideal sean los padres a brindarle todo este afecto que ayuda a fortalecer los vínculos padre-hijo, pero cuando ellos no están, quizás sea una buena idea la propuesta del Hospital San Bonifacio.

aleteia.org

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