viernes, 23 de marzo de 2018

Las cinco mentiras que se dicen sobre el papa Francisco


Cinco falsos análisis para cinco años de Pontificado (y todos llegan desde Argentina). El 13 de marzo se cumplió el quinto aniversario del pontificado del papa Francisco. Son fechas que los católicos pueden recordar, que en medios interesados en llevar el pulso de la vida de la Iglesia tienen mucho valor, pero que en general, para la prensa internacional, tienen un bajo y mediano interés. No es así en el lugar de origen del Papa Francisco, donde la fecha no pasó desapercibida por gran parte de la prensa argentina.
Entre los distintos análisis que periodistas principalmente dedicados a la política hicieron por estos cinco años de pontificado, recordando un día que unánimemente será evocado en la Argentina como uno de los días más sorprendentes de su historia, abundaron una serie de lugares comunes mencionados con frecuencia con absoluta liviandad. Lugares comunes que en la síntesis de las redes sociales llenaron de desinformación la opinión pública.
1. El Papa es peronista
Es la definición más común que se da del Papa Francisco. Hay libros enteros que buscan definir al peronismo, y concluyen argumentando que el peronismo es una corriente demasiado amplia como para querer acotarla a una sola definición.
Los hechos son que el Papa Francisco no está afiliado al Partido Justicialista, partido que formalmente hereda y encarna los lemas peronistas. Jorge Bergoglio no era de Guardia de Hierro, organización peronista en tiempos en los que el movimiento estaba proscripto en la Argentina, pese a que tenía relación con algunos que sí lo hacían.
Y si varios hablan de su identidad peronista por su afinidad con la justicia social que el peronismo proclama, baste con afirmar que la doctrina social de la Iglesia tiene bastantes más historias antes del nacimiento de Juan Domingo Perón. El Papa no es peronista ni de ningún partido político argentino.
2. El Papa es kirchnerista
Casi asociado al lugar común anterior, éste se basa en la amplia difusión que tuvieron las imágenes del Papa Francisco con funcionarios y personalidades afines a la plataforma política que gobernó la Argentina durante las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Nadie duda de que la relación con ambos mientras vivían en la Argentina no fue una relación de amigos. Abiertamente, Néstor Kirchner, peronista, evitaba a Jorge Bergoglio.
Si bien no es cierto que Cristina Kirchner no recibía a Bergoglio como arzobispo, tampoco existía una abierta afinidad entre ambos. Mientras coexistieron la presidencia de Cristina Kirchner con el Pontificado de Francisco el Papa la recibió en algunas ocasiones con notoria alegría. La misma que tuvo la primera vez que saludó a Mauricio Macri cuando asumió el pontificado. El Papa recibió y saludó a personas afines al kirchnerismo y a los acérrimos opositores al kirchnerismo
3. El Papa es marxista
Aunque es un lugar común que cae rápidamente, ocasionalmente asoma, por ejemplo, en los análisis de la encíclica Lumen Fidei, en los que analistas americanos hablan de una pluma roja del Papa Francisco contrastada con la de Benedicto XVI, quien inició el documento.
El Papa no es ni peronista ni kirchnerista, aunque tampoco es liberal en términos económicos, y eso es evidente. El evitar confrontar abiertamente con personas afines al comunismo, incluso el régimen castrista, alimentó este lugar común que el mismo Papa, con claridad, rechazó en una entrevista: “La ideología marxista está equivocada, pero en mi vida he conocido a muchos marxistas buenas personas, por eso no me siento ofendido”.
4. El Papa se mete en la política argentina
Por más que algunos sueñan con que lo haga, el Papa no se involucra en la política argentina. No pone ni saca candidatos. Quienes se han presentado y han hecho campaña con su imagen, en general, han fracasado en las urnas. En tiempos de campaña, evita cualquier tipo de fotos o cercanía con cualquier persona.
Todo lo que se sabe que el Papa hubiese hecho o mandó a hacer, son trascendidos. Los mismos trascendidos que hablaban de una visita a la Argentina en 2014, en 2015, en 2016…Si el Papa quisiera meterse en la política argentina, daría entrevistas a medios argentinos sobre la coyuntura argentina. Y no lo hace.
5. El Papa no quiere a la Argentina
No tiene mucho sentido explayarse sobre el absurdo de asociar una decisión de no priorizar un viaje a la Argentina con una falta de afecto a su país, sobre el que alguna vez dijo: “Hay que ponerse la patria al hombro”. Difícil es imaginar que Pedro cuando los caminos lo llevaron a Roma no añoró su hogar frente al lago. La lógica política que no hay que usar para entender a la Iglesia, como ha insistido Francisco, no contempla la posibilidad de que quien asume el Pontificado ponga en manos de Dios aquello que más se quiere. El Papa quiere a la Argentina, pero el primer mandamiento es Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo, no Honrar Padre y Madre.
La lista podría continuar con una mirada más universal y abordar temas que con liviandad se dicen, como que el Papa no ha priorizado la justicia en torno a los abusos cometidos por sacerdotes, entre otros.



Estas apariciones fueron oficialmente declaradas “falsas”


Incluyendo la “aparición” de san José en Itapiranga, Brasil. Viviendo en una era de “fake news”, no debería sorprendernos que muchas apariciones de la Virgen María o de san José no fuera verdaderas. De hecho, a lo largo de los siglos, la Iglesia ha declarado falsas innumerables revelaciones privadas y solamente declara dignos de veneración los relatos que demuestran ser auténticos y espiritualmente fructíferos después de un cuidadoso examen.
Aunque los católicos no tienen obligación de creer en ninguna revelación privada, ni siquiera las aprobadas, la Iglesia puede aprobar apariciones y mensajes para devoción local o universal. El primer paso de este proceso es la aprobación del obispo local de la diócesis donde vive el visionario. En 1978 se elaboró un documento vaticano que describe los pasos necesarios para confirmar una revelación privada.Cuando se tenga la certeza de los hechos relativos a una presunta aparición o revelación, le corresponde por oficio a la Autoridad eclesiástica:
a) En primer lugar juzgar sobre el hecho según los criterios positivos y negativos (cf. infra, n. I).b) Después, en caso de que este examen haya resultado favorable, permitir algunas manifestaciones públicas de culto o devoción y seguir vigilandolas con toda prudencia (lo cual equivale a la fórmula “por el momento nada obsta”: pro nunc nihil obstare).
c) Finalmente, a la luz del tiempo transcurrido y de la experiencia adquirida, si fuera el caso, emitir un juicio sobre la verdad y sobre el carácter sobrenatural del hecho (especialmente en consideración de la abundancia de los frutos espirituales provenientes de la nueva devoción).
Solamente la Sede Apostólica puede invalidar una decisión del Ordinario local.  Para revertir tal decisión haría falta algo grave y no realizado por “razones sospechosas”.
La Iglesia siempre es cuidadosa a la hora de someter revelaciones privadas a un proceso de estudio antes de hacer cualquier valoración sobre la propiedad de devoción, ya que no quiere engañar a nadie ni desviarlo de la fe.
Aquí tenéis una lista muy corta de revelaciones privadas a lo largo del último siglo que han sido declaradas falsas o de carácter no sobrenatural divino y de las cuales, por tanto, los fieles tienen indicación de alejarse.



Papa Francisco: ¿Cómo rezas cuando alguien te pide que recen por él?


Homilía hoy en Casa Santa Marta. “Valentía y paciencia”: son las peculiaridades de la oración, que debe elevarse a Dios “con libertad, como hijos”. Lo subrayó el papa Francisco en la homilía de la misa celebrada en Santa Marta. El punto de partida fue la primera lectura, del libro del Éxodo, con la conversación entre el Señor y Moisés sobre la apostasía de su pueblo.
Moisés no cede a la lógica del chantaje
El profeta intenta apartar al Señor de sus propósitos iracundos contra el pueblo que “ha dejado la gloria del Dios vivo para adorar un becerro de oro”. En el diálogo audaz que mantienen, Moisés “se acerca con argumentos” y recuerda al Padre cuánto hizo por su gente, llevada a salvo de la esclavitud en Egipto, recuerda la fidelidad de Abraham, de Isaac.
En sus palabras, en este “cara a cara”, se percibe la implicación del profeta, su amor por el pueblo. Moisés no teme decir la verdad, no “entra en juegos de chantaje”, no cede ante la posibilidad “de vender su conciencia”. “Y esto agrada a Dios”, precisa el Pontífice, “cuando Dios ve un alma, una persona que reza y reza por algo, Él se conmueve”.
“Nada de chantaje. Yo estoy con el pueblo. Y estoy contigo. Esta es la oración de intercesión: una oración que argumenta, que tiene el valor de hablar a Dios a la cara, que es paciente. Hace falta paciencia, en la oración de intercesión: no podemos prometer a alguien que vamos a rezar por él, y después acabar la cosa con un Padrenuestro o un Avemaría y ya está. No, si dices que vas a rezar por alguien, tienes que hacerlo así. Y se necesita paciencia”.
Paciencia y constancia de la oración
En la vida cotidiana, por desgracia, no son raros los casos de dirigentes dispuestos a sacrificar la empresa con tal de salvar sus propios intereses, de lograr un beneficio propio. Pero Moisés no entra en la “lógica del chantaje”, él está con el pueblo y lucha por el pueblo. Las Sagradas Escrituras están llenas de ejemplos de constancia, de la capacidad de “seguir adelante con paciencia”: la cananea, el “ciego a la salida de Jericó”.
“Para la oración de intercesión hacen falta dos cosas: valor, o sea, parresia, y paciencia. Si yo quiero que el Señor escuche algo que le pido, debo seguir, y seguir, y seguir, llamar a la puerta, y llamo al corazón de Dios, y llamo allá … ¡pero porque mi corazón se ha implicado con esa persona! Pero si mi corazón no se implica con esa necesidad, con esa persona por la que tengo que rezar, no será capaz de tener ni valor ni paciencia”.
Tener un corazón comprometido
Papa Francisco indica, por tanto, el “camino de la oración de intercesión”: implicarse, luchar, seguir adelante, ayunar.
“Que el Señor nos de esta gracia. La gracia de rezar ante Dios con libertad, como hijos; de rezar con insistencia, de rezar con paciencia. Pero, sobre todo, rezar sabiendo que yo hablo con mi Padre, y mi Padre me escuchará. Que el Señor nos ayude a progresar en esta oración de intercesión”.



¿Por qué vestimos de morado en Cuaresma?


Cuando lo que llevamos por dentro se refleja por fuera. No es que la Cuaresma sea una temporada de moda como primavera-verano u otoño-Invierno donde hay uno o varios colores que se proponen como tendencia; pero sí es una época muy importante para los católicos y el color morado (en tono preferiblemente oscuro, no pastel) nos recuerda que son 40 días de reflexión, penitencia y conversión espiritual. 
Jesús fue vestido con una bata morada durante su Pasión a manera de burla por “ser el rey de los judíos”. Y es que, desde antes de su época, el púrpura era símbolo de la realeza. Por ejemplo, en el Éxodo, se puede leer que a Moisés lo mandan a hacer el tabernáculo “con diez cortinas de lino fino torcido y tela azul, púrpura y escarlata” (EX 26:1) y en las 2 Crónicas 3:14 que el rey Salomón manda a decorar el templo de Jerusalén con telas de este color.
La Iglesia decidió conservar el morado como un símbolo no sólo de penitencia y luto (en anticipación a la crucifixión y de semejanza a Jesús), sino también como un recordatorio de enfrentar nuestros propios pecados, prepararnos espiritualmente y ayudar al prójimo para acercarnos más a Dios y a su reino (manteniendo así el carácter solemne tradicionalmente asignado a la púrpura). No es sólo un color que se utiliza en la procesión del Nazareno, es el color de toda la Cuaresma.
Por supuesto, no es que si nos ponemos una minifalda morada estaremos siendo fieles al color litúrgico, el tipo de tela y el diseño de la pieza también deben reflejar el sentimiento previo a la Pascua de Resurrección. Visualmente, es una oportunidad de reflejar austeridad y simplicidad, pero no es una norma de la Iglesia católica. Además, no necesariamente tienes que vestir de morado los 40 días, puede ser un detalle como una pulsera, un pañuelo amarrado a tu bolsa o un accesorio que simplemente te recuerde el significado de estas fechas.
Sólo el Domingo de Ramos y el Viernes Santo el morado es sustituido por el rojo por simbolizar la sangre de los mártires y fuerza del Espíritu Santo. Y luego, el Domingo de Resurrección, el color que debemos llevar es el blanco como señal de vida, pureza, alegría y júbilo.
Pero recuerda que de nada sirve llevar ropa morada sino teñimos nuestro corazón de ese color. Aprovecha estos días para reflexionar, hacer algún sacrificio, ayudar más al otro y ver cómo desde tu más sencilla cotidianidad puedes ser no sólo un mejor católico sino, sobre todo, una mejor persona.



España y la Semana Santa: El gobierno concede 9 indultos


Se sigue cumpliendo la tradición que puso en práctica Carlos III. El gobierno de Mariano Rajoy ha hecho hoy público los indultos a Ignacio de la Calle Pardo, Sergio Calvete Zas, José Miguel Gutiérrez Romero, Jorge Mario Osorio Ortiz, Elena Quejido Pulido, Reynaldo Rodríguez Leiro, Sandra Sanz Aparici, Sergio Sierra Latorre y Dennis Van Gils. Se trata de una tradición española en la cual el Ministerio de Justicia y a petición de las cofradías religiosas otorga el indulto a determinados condenados, la mayoría de ellos por delitos contra la salud pública (drogas).
¿Por qué esta tradición? ¿Por qué se ofrecen estos indultos?
Algunos juristas defienden que esta medida de gracia se remonta al año 1447, cuando Juan II de Castilla promulgó la Ley del Perdón del Viernes Santo. En la ley se especificaba que cada año con motivo de la Pasión de Jesús se liberaría a un reo.
La institucionalización de la medida tendría lugar en 1759 y la llevaría a cabo Carlos III. En aquel año una grave epidemia asoló la ciudad de Málaga y las autoridades decretaron la suspensión de las procesiones. Los presos pidieron portar una imagen, una medida que fue denegada y que provocó un motín en el que los presos huyeron para portar la imagen religiosa por la ciudad.
Tras la procesión volvieron a la cárcel y de forma milagrosa desapareció la epidemia. Carlos III quedó conmovido y concedió la pragmática real que recoge el privilegio de indultar un preso antes de cada Semana Santa.
No es un privilegio como tal
Desde el Ministerio de Justicia se explica que no existe privilegio y que la petición de indulto sigue los trámites habituales previstos por la ley. De hecho, las cofradías solicitan esta medida de gracia para presos de su provincia y que su indulto tenga “razones de justicia, equidad o utilidad pública”.



jueves, 22 de febrero de 2018

3 poderosas devociones para los viernes de Cuaresma


Enriquece tu Cuaresma con estas devociones poco conocidas en recuerdo de la Pasión de Cristo La Cuaresma es un tiempo especial en el calendario de la Iglesia, uno en el que el foco principal se centra en la Pasión y muerte de Cristo. Esto nos da una oportunidad para meditar sobre el sufrimiento de Jesús, al tiempo que reconocemos nuestra contribución a su crucifixión.
Según describe el Catecismo de la Iglesia Católica, “la Iglesia (…) no ha olvidado jamás que ‘los pecadores mismos fueron los autores y como los instrumentos de todas las penas que soportó el divino Redentor’ (Catecismo Romano, 1, 5, 11; cf. Hb 12, 3). (…) la Iglesia no duda en imputar a los cristianos la responsabilidad más grave en el suplicio de Jesús”.
Esta realidad no tiene por objetivo hundirnos en la depresión, sino ayudarnos a reconocer el dolor que nuestros pecados causaron a Quien desean nuestros corazones.
A lo largo de los siglos, se desarrollaron varias devociones para destacar este hecho y para despertar en las personas un profundo sentido de dolor por el pecado.
La Cuaresma es un tiempo para “convertirse y creer en la Buena Noticia”, así que meditar sobre la Pasión de Jesús es una manera de despertarnos de nuestro letargo espiritual y volvernos hacia Dios.
Aquí tienen tres devociones poderosas extraídas de la Raccolta que pueden ayudar en el aspecto que estamos viendo y que son de lo más apropiadas para los viernes de Cuaresma.
Arrodillarse a las 15:00 para rezar 5 padrenuestros y 5 avemarías
En un concilio eclesiástico local celebrado por san Carlos Borromeo, arzobispo de Milán, se decretó que la campana de la iglesia habría de sonar todos los viernes a las 15:00, para recordar a los fieles la Pasión de Jesucristo a esa hora.
Esta devoción era muy popular y el papa Benedicto XIV extendió la práctica a la Iglesia universal. Así, declaró en 1740 que todas las iglesias debían repicar las campanas de sus iglesias todos los viernes a las tres de la tarde.
También invitaban a los católicos a arrodillarse y decir cinco padrenuestros y cinco avemarías en recuerdo de la Pasión y la agonía de Jesucristo, rezando por las intenciones del Santo Padre y la conversión de los pecadores.
Meditar durante 3 horas sobre la Pasión de Cristo
En reconocimiento del amor de Jesús por la humanidad y Su intenso sufrimiento durante tres horas en la cruz, un sacerdote de Lima, Perú, el padre Alfonso Messía, desarrolló una devoción particular en el siglo XVIII.
Consiste en un ejercicio devocional para el Viernes Santo o cualquier otro viernes, por el que una persona medita según sus capacidades sobre el sufrimiento de Jesucristo durante las tres horas que pasó colgado en la cruz.
El ejercicio comienza a las 12:00 de mediodía y termina a las 15:00. Se podría meditar sobre cualquier aspecto de la Pasión, como las últimas siete frases de Cristo o sus heridas sagradas, usando un libro espiritual o comentario bíblico o con la guía de un sacerdote.
Rezar esta oración de san Pío V
Jesucristo, mi Señor crucificado, Hijo de la Bienaventurada Virgen María, abre Tus oídos y escúchame, así como escuchaste al Padre en el Monte Tabor.
Jesucristo, mi Señor crucificado, Hijo de la Bienaventurada Virgen María, abre Tus ojos y mírame, así como miraste desde lo alto de la Cruz a tu Madre querida, afligida por el dolor.
Jesucristo, mi Señor crucificado, Hijo de la Bienaventurada Virgen María, abre Tu boca y háblame, así como le hablaste a san Juan cuando le diste por hijo a Tu Madre.
Jesucristo, mi Señor crucificado, Hijo de la Bienaventurada Virgen María, abre Tus brazos sagrados y abrázame, así como los abriste sobre el árbol de la Cruz para abrazar al género humano.
Jesucristo, mi Señor crucificado, Hijo de la Bienaventurada Virgen María, abre Tu corazón, recibe el mío y concédeme lo que Te pido, si tal es Tu voluntad.


Philip Kosloski

Marca personal, una oportunidad para hacer el bien


Hablar de uno mismo puede ser positivo y no solo “autobombo” Jordi Collell tiene una profesión que hace años no existía: es un personal brander o gestor de la marca personal. Ayuda a personas e instituciones a ser lo que son, a ser conocidas, reconocidas y valoradas. Hablar demasiado de uno mismo tiene sus riesgos. De hecho, el “autobombo” puede ser tachado de orgullo, pero según los “personal branders” o promotores de la marca personal, no es así. Callar lo que uno es es un acto egoísta, porque “callar es negarse a compartir lo bueno que tienes”, advierte Collell, que es profesor de la Facultad de Comunicación y Relaciones Institucionales Blanquerna, de la Universidad Ramon Llull. “Yo soy mi marca”, dice usted. ¿Soy algo más, ¿no?
Una marca es un símbolo, un signo, una promesa de valor. Mi marca, la suya la de todos es la huella que deja en el corazón de los demás. ¿Le parece poco? No, dicho así me parece mucho.                                                                                                
Si dejo huella, si soy marca es porque los demás existen, sin ellos no tendría sentido lo que le estoy contando por lo tanto soy un ser social.
También soy una persona que está en el mundo y que está persuadida de que puede cambiarlo a mejor y que, como ser social que es, no puede hacerlo solo y necesita comprometerse con los demás para hacer que las cosas cambien. Soy una huella en el mundo.
Busco la felicidad, la plenitud, el sentido de mi vida. Siempre lo he hecho y creo que mi huella no se acaba con mi vida, ni la mía ni la de los demás, claro. Creo que la plenitud se trabaja en diversos planos y solo uno de ellos se ubica en el momento en que vivimos, pero hay más y la búsqueda de la plenitud continuará después de mi vida. Soy una huella trascendente.
¿Somos huellas trascendentes?
Usted, yo y todos somos así, complejos, transversales y trascendentes. Y, por cierto, todo esto forma parte de su marca.
El Evangelio pide proclamar el mensaje, pero no hacerse autobombo. ¿Como lo conjuga, en su vida profesional?
Todos dejamos huella desde que nacemos, aunque no nos demos cuenta. Los demás los que nos rodean nos leen y nos interpretan como buenamente pueden y al final su lectura puede acabar muy sesgada.
Yo tengo una máxima: “Si no te explicas te inventan” y explicarse no va de autobombo, esto una falsa creencia que posiblemente quiere excusar la dificultad que todos tenemos para elaborar una comunicación personal potente. Pasa como la zorra y las uvas, si no sé cómo comunicar lo que soy digo que es malo y esto es un contrasentido.
Si yo me considero una persona válida, que puede aportar a los demás a través de su experiencia, o de su conocimiento o de lo que sea ¿por qué me lo voy a callar? Callar no es un acto de humildad, es un acto de egoísmo, el que no te vean no sea que te estigmaticen es falta de compromiso. Callar es negarse a compartir lo bueno que tienes.
Usted me dirá que en las redes hay mucho humo y pocas nueces y le tengo que reconocer que es cierto, pero también hay mucho valor compartido.
En lo que se refiere al mensaje observo por parte de muchas personas que son creyentes la paradoja de olvidar el Mensaje dentro de su mensaje. Se comparte conocimiento, se comunican situaciones y eventos, se discute, se protesta, pero encuentro a faltar elementos diferenciales.
Hemos de hacer un esfuerzo colectivo para incluir en nuestro mensaje elementos relevantes de nuestra fe sin caer en la ñoñería ni en el buenísimo, hemos de salir del armario bien pertrechados para poder dar testimonio de manera eficaz.
Leí un libro del benedictino Lluís Duch que me hizo reflexionar mucho porque habla del exilio de Dios, de su ausencia en la vida cotidiana y es algo que nos debe de hacer no solo reflexionar si no actuar y poner al día los mensajes personales.
En mi vida profesional nunca me ha gustado el autobombo, más bien comparto material que nos permite reflexionar sobre nuestra vida y sobre la huella que dejamos.
Al final estoy convencido que solo llegamos a las personas si les solucionamos problemas y yo les ofrezco la posibilidad de que con mi ayuda encuentren su lugar en el mundo alcancen sus objetivos, tengan una mirada optimista y esperanzada y sean más felices y todo esto tiene mucho que ver con el Mensaje.
Mucha gente tiene un potencial enorme, pero no se sabe sacar partido. ¿Qué falla?
Hay un pseudoaxioma de la publicidad que dice que si no te ven no existes y es precisamente esto lo que falla. El potencial por si solo si no se comparte se marchita como las flores en un jarrón. La clave para sacar partido de uno mismo es compartiendo de manera profesional y organizada conocimientos y experiencias que sean realmente útiles para los demás.
Para comunicar bien es necesario conocerse en profundidad, saber lo que queremos ser y lo que podemos aportar, hacer un plan y compartirlo, así de simple y así de complejo. Por esto el personal branding tiene tanto sentido porque ayuda a las personas a conocerse y a ser conocidas, reconocidas, memorables y elegidas.
Comunicar puede significar vender humo. ¿Cómo conseguir que la comunicación sea auténtica y verdadera?
Cuando comunicar significa vender humo la llama de la comunicación se extingue. Comunicar es aportar valor a tu interlocutor, demostrarlo y hablar poco de ti.
Articular un mensaje potente no es una tarea evidente tampoco es difícil, pero es complejo, pensar bien nuestros mensajes, buscar ayuda profesional para que sean más potentes y sobre todo llenarlos de contenido real es la única receta para que la comunicación sea auténtica verdadera y eficaz.
El personal branding, pasará de moda. Y luego, ¿qué?
Si desde que nacemos dejamos huella, si nos vemos en la necesidad de explicarnos para que no nos inventen, si tenemos que dar a conocer nuestra propuesta de valor nos vemos en la necesidad de gestionar esta huella de por vida y por lo tanto el personal branding no es una moda si no algo que ha venido para quedarse.
De hecho, siempre las personas que han podido han gestionado su marca, su huella, pero la eclosión de las redes sociales favoreció la democratización de esta gestión y lo que antes era privativo para unos pocos ahora está en manos de todos.
Lo que si es cierto que la manera de comunicar evolucionará al ritmo que marquen los artefactos de comunicación y quizás lo interesante sería preguntarse cómo lo haremos cuando las redes sociales sean sustituidas por otras cosas.
Qué le decimos a la Iglesia, un consejo de “marca” que le vaya bien:
La Iglesia son personas y es en ellas dónde encontrará a sus mejores embajadores. Cuidar a las personas, favorecer que la comunidad de creyentes pueda expresarse a través de los medos que utiliza normalmente, aportar soluciones y no trabas a los problemas que tienen las personas y sobre todo ser luz y signo de esperanza en un momento en que la liquidez inunda todas las esferas porque el mensaje creyente es y será de una solidez a toda prueba.


Miriam Díez Bosch