viernes, 23 de marzo de 2018

Las cinco mentiras que se dicen sobre el papa Francisco


Cinco falsos análisis para cinco años de Pontificado (y todos llegan desde Argentina). El 13 de marzo se cumplió el quinto aniversario del pontificado del papa Francisco. Son fechas que los católicos pueden recordar, que en medios interesados en llevar el pulso de la vida de la Iglesia tienen mucho valor, pero que en general, para la prensa internacional, tienen un bajo y mediano interés. No es así en el lugar de origen del Papa Francisco, donde la fecha no pasó desapercibida por gran parte de la prensa argentina.
Entre los distintos análisis que periodistas principalmente dedicados a la política hicieron por estos cinco años de pontificado, recordando un día que unánimemente será evocado en la Argentina como uno de los días más sorprendentes de su historia, abundaron una serie de lugares comunes mencionados con frecuencia con absoluta liviandad. Lugares comunes que en la síntesis de las redes sociales llenaron de desinformación la opinión pública.
1. El Papa es peronista
Es la definición más común que se da del Papa Francisco. Hay libros enteros que buscan definir al peronismo, y concluyen argumentando que el peronismo es una corriente demasiado amplia como para querer acotarla a una sola definición.
Los hechos son que el Papa Francisco no está afiliado al Partido Justicialista, partido que formalmente hereda y encarna los lemas peronistas. Jorge Bergoglio no era de Guardia de Hierro, organización peronista en tiempos en los que el movimiento estaba proscripto en la Argentina, pese a que tenía relación con algunos que sí lo hacían.
Y si varios hablan de su identidad peronista por su afinidad con la justicia social que el peronismo proclama, baste con afirmar que la doctrina social de la Iglesia tiene bastantes más historias antes del nacimiento de Juan Domingo Perón. El Papa no es peronista ni de ningún partido político argentino.
2. El Papa es kirchnerista
Casi asociado al lugar común anterior, éste se basa en la amplia difusión que tuvieron las imágenes del Papa Francisco con funcionarios y personalidades afines a la plataforma política que gobernó la Argentina durante las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Nadie duda de que la relación con ambos mientras vivían en la Argentina no fue una relación de amigos. Abiertamente, Néstor Kirchner, peronista, evitaba a Jorge Bergoglio.
Si bien no es cierto que Cristina Kirchner no recibía a Bergoglio como arzobispo, tampoco existía una abierta afinidad entre ambos. Mientras coexistieron la presidencia de Cristina Kirchner con el Pontificado de Francisco el Papa la recibió en algunas ocasiones con notoria alegría. La misma que tuvo la primera vez que saludó a Mauricio Macri cuando asumió el pontificado. El Papa recibió y saludó a personas afines al kirchnerismo y a los acérrimos opositores al kirchnerismo
3. El Papa es marxista
Aunque es un lugar común que cae rápidamente, ocasionalmente asoma, por ejemplo, en los análisis de la encíclica Lumen Fidei, en los que analistas americanos hablan de una pluma roja del Papa Francisco contrastada con la de Benedicto XVI, quien inició el documento.
El Papa no es ni peronista ni kirchnerista, aunque tampoco es liberal en términos económicos, y eso es evidente. El evitar confrontar abiertamente con personas afines al comunismo, incluso el régimen castrista, alimentó este lugar común que el mismo Papa, con claridad, rechazó en una entrevista: “La ideología marxista está equivocada, pero en mi vida he conocido a muchos marxistas buenas personas, por eso no me siento ofendido”.
4. El Papa se mete en la política argentina
Por más que algunos sueñan con que lo haga, el Papa no se involucra en la política argentina. No pone ni saca candidatos. Quienes se han presentado y han hecho campaña con su imagen, en general, han fracasado en las urnas. En tiempos de campaña, evita cualquier tipo de fotos o cercanía con cualquier persona.
Todo lo que se sabe que el Papa hubiese hecho o mandó a hacer, son trascendidos. Los mismos trascendidos que hablaban de una visita a la Argentina en 2014, en 2015, en 2016…Si el Papa quisiera meterse en la política argentina, daría entrevistas a medios argentinos sobre la coyuntura argentina. Y no lo hace.
5. El Papa no quiere a la Argentina
No tiene mucho sentido explayarse sobre el absurdo de asociar una decisión de no priorizar un viaje a la Argentina con una falta de afecto a su país, sobre el que alguna vez dijo: “Hay que ponerse la patria al hombro”. Difícil es imaginar que Pedro cuando los caminos lo llevaron a Roma no añoró su hogar frente al lago. La lógica política que no hay que usar para entender a la Iglesia, como ha insistido Francisco, no contempla la posibilidad de que quien asume el Pontificado ponga en manos de Dios aquello que más se quiere. El Papa quiere a la Argentina, pero el primer mandamiento es Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo, no Honrar Padre y Madre.
La lista podría continuar con una mirada más universal y abordar temas que con liviandad se dicen, como que el Papa no ha priorizado la justicia en torno a los abusos cometidos por sacerdotes, entre otros.



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