martes, 15 de agosto de 2017

Cannabis medicinal



Nuevos estudios muestran daños de la marihuana

Todavía está sin resolver el conflicto subyacente entre las leyes estatales, que permiten la marihuana médica, y la ley federal, que considera todo uso de la marihuana ilegal.

La controversia sobre el uso médico de la marihuana se puso de relevancia una vez la semana pasada cuando un caso judicial entró en curso en California. Ed Rosenthal, que promueve el uso de la marihuana, ha sido procesado por un tribunal federal en San Francisco, informaba el New York Times el 21 de enero.

Rosenthal ha sido procesado por su papel en el cultivo de marihuana para uso médico. Su negocio funciona bajo las leyes locales de la ciudad de Oakland, que lo permite para conseguir marihuana médica. Las autoridades federales están luchando contra la extensión de tales ordenanzas municipales.

Los votantes de California aprobaron por referéndum en 1996 la proposición 215, que permite la marihuana para uso médico. Desde entonces ocho estados han aprobado leyes similares –y han suscitado batallas legales, afirmaba el Times. Todavía está sin resolver el conflicto subyacente entre las leyes estatales, que permiten la marihuana médica, y la ley federal, que considera todo uso de la marihuana ilegal.

Una serie inicial de referendos en los últimos años ha aprobado el uso limitado de la marihuana (también conocida como cannabis). Pero las encuestas del pasado otoño muestran un cambio de tendencia, informaba el 26 de noviembre el Washington Times. Los votantes en Nevada rechazaron una medida para legalizar la venta y uso de 3 onzas o menos de marihuana. Los votantes en Ohio y Arizona rechazaron propuestas para permitir la droga para fines médicos.


Incluso antes de noviembre, las propuestas sobre la marihuana habían tenido problemas. A principios de año, los defensores de la marihuana medicinal en Florida no lograron recoger suficientes firmas para convocar un referéndum. En Michigan, el Tribunal Supremo del Estado barrió una propuesta de la votación de noviembre por causa de errores técnicos en el texto.


El debate de entrada

Uno de los argumentos citados por quienes se oponen a la marihuana es que quienes la consumen pasarán luego de una droga a otra más peligrosa. Este debate se ha intensificado en diciembre cuando un estudio Rand pareció apoyar a los legalizadores al decir que la marihuana no es una puerta de entrada a otras drogas.

Muchos de los relatos de medios en el estudio eran inexactos, informaba el 16 de diciembre el Christian Science Monitor. Andrew Morral de Rand declaró al periódico que había hecho todo lo que podía para demostrar que el estudio no refutó la teoría de la puerta de entrada, pero muchos no quisieron escucharle.


El estudio, de hecho, descubrió una alta incidencia de progresión de la marihuana al consumo de heroína y cocaína. El Rand también encontró que cuanto más joven es el nuevo consumidor de marihuana, y cuanta más frecuencia de consumo tenga, más probable es que se pase a la cocaína y la heroína.

Los problemas de interpretación se presentaron cuando el estudio observaba que los adictos pueden tener una tendencia natural al consumo de drogas – y que la marihuana es precisamente la primera droga ilegal con que se encuentran.


Otro estudio sobre la marihuana apareció recientemente en el Journal of the American Medical Association. Basado en 311 seguimientos de gemelos australianos, el estudio apoya la idea de que la marihuana puede conducir a drogas más fuertes, informaba el 21 de enero Associated Press.

Sólo uno de cada gemelo había fumado marihuana antes de alcanzar los 17 años. Los investigadores encontraron que los fumadores jóvenes de marihuana tienen cinco veces más probabilidades de caer en drogas más fuertes que su gemelo. Tenían dos veces más probabilidades de consumir opiáceos, incluyendo la heroína, y cinco veces más probabilidades de consumir alucinógenos, como el LSD.

El jefe de la investigación, Michael Lynskey, admitía que el estudio tenía algunas limitaciones, incluyendo la confianza en la información de los participantes sobre sus propias experiencias. Y no explica porqué el consumo temprano de marihuana puede conducir a drogas más fuertes.


Más monóxido de carbono


Lo que parece claro es que el consumo de marihuana entraña serios riesgos para la salud. Muchos tienen ideas incorrectas sobre la marihuana, afirmaba John Walters, director del Office of National Drug Control Policy, del gobierno de Estados Unidos, en un artículo en Associated Press el 17 de septiembre. En los centros de rehabilitación entran más adolescentes para tratar la adicción a la marihuana que para tratar el alcohol y todas las demás drogas ilegales juntas, afirmaba Walters.

El Cirujano General de Estados Unidos, Richard Carmona, observaba que la marihuana contiene de tres a cinco veces más alquitrán y monóxido de carbono que el tabaco. Y afecta el cerebro de forma similar a la cocaína y la heroína.

En el Reino Unido, la British Lung Foundation publicó un informe estableciendo que los cigarrillos de marihuana contienen un 50% más de agentes cancerígenos que el tabaco, informó el Telegraph el 11 de noviembre. La Lung Foundation afirma que las investigaciones de los años 60 que sugerían que los cigarrillos de marihuana son inocuos ya no pueden sostenerse. «Tres o cuatro cigarrillos de cannabis son equivalentes a fumar 20 cigarrillos de tabaco al día en términos de riesgo de daño para el pulmón», decía el informe.

Además, los fumadores de marihuana tienden a inhalar cuatro veces más humo con un cigarrillo de cannabis, añadía Dame Helena Shovelton, jefa ejecutiva de la fundación. «Inhalas más profundamente y llenas tu inspiración con el humo más tiempo antes de exhalar», explicaba. «Esto tiene como resultado más monóxido de carbono y alquitrán entrando en los pulmones».

También suscita preocupación la salud mental de los consumidores de marihuana. El doctor Deepak Cyril D’Souza, profesor adjunto de psiquiatría en la Escuela Universitaria de Medicina de Yale, afirmaba que las personas que fuman mucho cannabis durante un largo periodo de tiempo pueden tener un riego más alto de desarrollar esquizofrenia, informaba el 6 de noviembre la BBC.

D’Souza presentó las nuevas evidencias sobre la unión entre cannabis y esquizofrenia en el Instituto de Psiquiatría, en el Hospital Maudsley de Londres. Su investigación sugiere que el cannabis puede inducir psicosis por su acción sobre los receptores de los cannabinoides en el cerebro.

Preocupaciones similares levantaban una serie de artículos publicados el 23 de noviembre en el British Medical Journal. «Se ha establecido con claridad la unión entre cannabis y psicosis, y estudios recientes han encontrado unión entre el consumo de marihuana y la depresión», indicaba el Journal.

En cuanto a la unión entre marihuana y depresión, el Journal admitía que ha habido pocos estudios sobre el tema. Sin embargo, con la publicación de nuevos estudios sobre grupos en Estados Unidos y Australia, hay evidencia creciente de una relación entre ambas.


Mientras que admitía las dificultades de admitir una relación causal directa entre el consumo de marihuana y los problemas de salud mental, el Journal indicaba: «La explicación más aceptada es que el cannabis pone en marcha el mecanismo o recaída en la esquizofrenia en las personas con predisposición y por lo general también aumenta los síntomas».


Se han levantado dudas sobre la metodología de algunos estudios previos. Asimismo, puesto que muchos consumidores de marihuana también han consumido otras drogas esto condujo a algunos a especular que las demás substancias eran las culpables de los problemas mentales. Pero la entrega del 23 de noviembre del British Medical Journal publicaba un nuevo estudio que ha confirmado los primeros hallazgos y establecido que es la marihuana, y no las demás drogas, la que se asocia a la esquizofrenia.

El Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, en su manual pastoral sobre drogas publicado en el año 2001, observaba los problemas de salud debidos a la marihuana y afirmaba: «Considerando todos los hechos, es irresponsable considerar el cannabis de una manera trivial y pensar que pueda ser una ‘droga blanda’». La evidencia médica está mostrando cada vez más la dura sabiduría de esta posición.



Por: Zenit | Fuente: zenit.org 


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